
¿Frío? ¡Perfecto!
Por Daniel Rodríguez
Director Sport ON
Cuando llega el invierno y las temperaturas bajan, muchos guardan las zapatillas en el armario “hasta que haga mejor tiempo”. Pero aquí va una sorpresa: entrenar con frío no solo es posible, sino que la ciencia asegura que tiene efectos muy interesantes… siempre que se haga con cabeza.
Para empezar, hay que entender lo que sucede dentro del cuerpo cuando sales a hacer ejercicio en días helados. Imagina que tu organismo es una pequeña fábrica que, de golpe, debe producir más calor para mantenerte a una temperatura saludable. Ese esfuerzo extra consume más energía y, sí, eso significa que quemas algo más de calorías. Pero también implica que el calentamiento debe ser más cuidadoso: los músculos tardan más en “despertar” y un mal calentamiento aumenta el riesgo de lesiones. Nada épico se logra sin calentar; eso es una ley universal.
Puedes leer este artículo completo en la edición de pago de PYMES Magazine.
La versión gratuita no incluye la totalidad del contenido, disponible solo en la edición premium.


