
El arte de transformar espacios, entrevistamos a Silvia Giménez, CEO de Trébol Studio
Silvia Giménez, CEO de Trébol Studio, ha convertido el home staging en una herramienta estratégica para vender y alquilar inmuebles con alma. Su historia es la de una reinvención personal que combina sensibilidad, marketing y diseño para crear espacios que conectan con las personas. Desde Málaga, lidera uno de los estudios más reconocidos del sector, marcando tendencia con un enfoque emocional, funcional y rentable.
Silvia, ¿cómo nace Trebol Studio y qué te inspiró a dedicarte al mundo del home staging?
Trebol Studio nace después de muchos años trabajando en multinacionales, en puestos de responsabilidad y con un ritmo muy exigente. Fue una etapa profesional muy intensa, con largas jornadas, muchos viajes y un alto nivel de compromiso, que me aportó muchísimo a nivel profesional, pero que también me llevó a parar y replantearme qué quería hacer a partir de ese momento.
Tuve la suerte de poder dedicar un tiempo a mi familia y a mí misma, y ese parón fue clave. Me permitió pensar con calma, sin prisas, y reflexionar sobre cómo quería trabajar, qué me motivaba de verdad y qué tipo de vida quería construir a partir de ahí.
Y en medio de ese proceso ocurrió algo que siempre recuerdo con especial cariño, porque creo mucho en las casualidades. En la misma semana, dos personas muy cercanas a mí , y que además no se conocían entre sí, me hablaron del home staging. Las dos coincidieron en que era una profesión que encajaba plenamente conmigo y que estaban convencidas de que me iba a apasionar.
Cuanto más investigaba, más claro lo veía. El home staging unía todo lo que había formado parte de mi trayectoria durante años: estrategia, comunicación, marketing y una sensibilidad especial por los espacios y las personas. Decidí formarme con profesionales de referencia y empezar este nuevo camino con una base sólida.
El nombre de Trébol Studio tiene también un significado muy personal. En uno de los momentos más difíciles de mi vida, estaba jugando con mis hijos en un parque cuando uno de ellos, que entonces era muy pequeño, me trajo un trébol de cuatro hojas y me dijo: “No te preocupes mama, va a ir todo bien”. En ese instante entendí que ese símbolo de calma, confianza y esperanza tenía que acompañarme en esta nueva etapa.
Así nació Trebol Studio: un proyecto muy alineado con mi forma de ser y de trabajar, donde cada espacio se piensa con estrategia, sensibilidad y un foco claro en la experiencia de las personas que lo van a habitar.
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