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“El verdadero liderazgo transformador no se impone, se gana” – Ignacio Campoy

En el contexto empresarial actual, marcado por entornos VUCA (volátiles, inciertos, complejos y ambiguos) o BANI (frágiles, ansiosos, no lineales e incomprensibles) y que describen el día a día de empresas, el liderazgo se ha convertido en un factor estratégico.

Cuando se trata de identificar a expertos sobre el papel que debe jugar un modelo de liderazgo determinado, para construir equipos orientados al éxito, destaca el estudioso Ignacio Campoy, recientemente nombrado como uno de los líderes más influyentes de los países de habla hispana. En esta entrevista, el experto reflexiona sobre las claves que deberían definir el modelo de liderazgo transformador para este próximo 2026. Pero, sobre todo, Campoy, -quien ha escrito diferentes obras donde trata la diferencia entre mandar y liderar- resulta ser una de las voces más autorizadas para identificar cómo influir positivamente en las personas, cuando las reglas del juego cambian constantemente.

Campoy defiende para el 2026 un modelo de liderazgo más exigente pero también más humano, y más transformador. “Quien no entienda este cambio, – nos dice el experto-, difícilmente será capaz de inspirar a un equipo de trabajo, porque, el objetivo no es conservar un cargo, sino ser capaz de servir de inspiración para todos aquellos que comparten un mismo propósito”.

Campoy cuenta con una reconocida trayectoria avalada por sus estudios e investigaciones en el campo de la influencia -el reconocimiento más reciente Doctor Honoris Causa 2025. Claustro Doctoral México-. En esta entrevista nos marca las claves del próximo 2026 para muchas empresas que buscan mantenerse sostenibles en un entorno de zozobras, como el actual.

Hablemos de liderazgo. ¿Se atrevería usted a hacer una disección de lo que significa este concepto para el contexto empresarial del próximo año 2026?

El año 2026 lo definiría como el año de la influencia, pero no de cualquier tipo de influencia, sino de una influencia positiva y consciente. El liderazgo es la capacidad de influir en otras personas – un colaborador, un equipo o una organización entera- para alcanzar un objetivo común. No se trata solo de dirigir tareas o gestionar recursos, sino de guiar a las personas, stakeholders, colaboradores, inspirarles y alinearles con un propósito compartido. En este sentido, liderar es movilizar voluntades, no imponer órdenes. Y en este sentido, he de decir que el verdadero liderazgo transformador no se impone, se gana.

¿Qué cualidades son imprescindibles para ejercer ese liderazgo en la práctica?

Un buen líder necesita una combinación de habilidades técnicas y, sobre todo, humanas. El carisma es necesario, pero no es suficiente. La inteligencia emocional, tal y como la define Daniel Goleman, es clave para entenderse a uno mismo y a los demás. A eso hay que añadir capacidad de influencia, comunicación persuasiva y visión estratégica. Un líder eficaz no se limita a gestionar el presente; es capaz de visualizar un futuro deseado y llevar a otros hacia él.

Mirando al futuro inmediato, ¿Cómo predice que será el liderazgo en 2026??

El liderazgo del 2026 estará marcado por diez características fundamentales.
La primera es la adaptabilidad, porque el cambio ya no es excepcional, es permanente. En este sentido, es necesario adaptarse rápidamente a situaciones nuevas y desconocidas. La segunda es la agilidad, entendida como la capacidad de eliminar toda burocracia innecesaria y tomar decisiones rápidas. La colaboración será imprescindible: ningún líder puede avanzar solo, necesita a todos sus stakeholders.

También hablamos de un liderazgo social. Las organizaciones somos comunidades humanas y necesitamos relacionarnos para crecer y prosperar, esto no se nos puede olvidar. Perder la capacidad de crear vínculos es abocarnos directamente al aislamiento y por tanto a la desconexión. Será también un liderazgo arriesgado, dispuesto a asumir desafíos y uno de ellos claramente es la incertidumbre. Ya nada es predecible; será un liderazgo orientado al corto y al largo plazo, tanto en términos de tareas, como en términos de objetivos, visión y misión. En otras palabras, combinando los resultados inmediatos con la visión estratégica; Será un liderazgo facilitador, al servicio de las personas para facilitarles su trabajo; y será un liderazgo socialmente responsable, algo imprescindible para generar valor más allá del beneficio económico. Además, requerirá mente abierta, para ver oportunidades donde otros ven amenazas, y realismo, para sacar el máximo partido de los recursos disponibles.

En ese contexto, ¿Qué papel juega la persuasión?

La persuasión juega un papel central, porque significa lograr que las personas hagan lo que hay que hacer porque quieran hacerlo, no porque se les obligue. Es el paso del “tengo que” al “quiero hacerlo”.

Entonces, ¿Qué diferencia realmente a un líder del resto?

Las habilidades se aprenden, pero el carácter y el temperamento marcan la diferencia. Un líder auténtico se reconoce por cómo reacciona ante la presión, el error o el fracaso. Ahí se ve quién lidera de verdad y no cuando todo va rodado, en entornos favorables es fácil sumarse a los logros y beneficios. Los momentos difíciles son los que revelan el verdadero liderazgo.

Usted suele citar a Tom Peters. ¿Por qué son tan relevantes sus 50 claves?

Porque sintetizan décadas de experiencia en gestión y liderazgo. Tom Peters anticipó muchas de las dinámicas actuales del contexto empresarial: la importancia de la innovación constante, de las personas como activo principal, de la cultura organizativa y de la acción frente al análisis excesivo. Ideas como “liderar es servir”, “la burocracia mata la innovación” o “la excelencia es un hábito” son ideas que siguen plenamente vigentes.

Una de las distinciones clásicas es la de jefe y líder. ¿Dónde está la diferencia esencial?

Pues diría que la diferencia esencial está en el punto de partida desde el que operan. El jefe se apoya en el poder, que viene dado con su cargo; el líder, sin embargo, se apoya en la autoridad que le reconocen los demás. El jefe manda; el líder convence.

¿Puede poner ejemplos históricos que ilustren la diferencia entre líder y jefe?

Adolf Hitler representa el modelo del jefe autoritario, basado en el miedo y la imposición. Mahatma Gandhi, en cambio, es un ejemplo claro de liderazgo moral: sin cargo ni poder formal, movilizó a millones de personas desde la coherencia, el ejemplo y la autoridad ética. Gandhi basó su autoridad en principios éticos (no violencia, verdad, justicia). Lideraba desde el ejemplo personal y la coherencia entre sus ideas y su comportamiento.

¿Cuáles son las diferencias prácticas entre jefe y líder en el día a día?

En términos de expresión, el jefe utiliza el pronombre personal “yo”, -mis éxitos, mi logro, yo soy, yo tengo, yo he conseguido- el líder se define con el uso del plural de humildad, con términos que connotan integración y logros compartidos “hagamos, veamos, nosotros”. El jefe se atribuye los éxitos y reparte culpas; el líder comparte los logros y asume responsabilidades. El jefe ordena; el líder colabora. El jefe utiliza a las personas; el líder las hace crecer. Uno inspira miedo; el otro genera confianza. Y, mientras el jefe depende del organigrama, el líder depende de la voluntad y el compromiso de su gente.

¿El jefe es víctima o protagonista de la realidad? ¿Y el líder?

El jefe suele adoptar un papel de víctima: culpa a los demás, pone excusas y espera que las cosas cambien. Es reactivo. El líder, en cambio, es protagonista: acepta la realidad, enfrenta los problemas, busca soluciones y actúa. Esa es la gran diferencia.

¿Qué tipos de liderazgo predominan hoy en las organizaciones?

Vemos varios estilos conviviendo. El directivo, muy orientado al control, al cumplimiento inmediato y al micromanagement, supervisando de cerca las acciones de sus colaboradores; el capacitador, que moviliza a sus colaboradores, equipo o empresa hacia una visión; el afiliativo, centrado en la armonía y los vínculos, cuenta con todos sin excepción y crea relaciones fuertes y seguras a nivel psicológico; el democrático, que busca consenso; el referente, que lidera con el ejemplo; y el líder coach, enfocado en el desarrollo de las personas. Las organizaciones más maduras combinan estos estilos según la situación.

Para terminar, ¿cómo definiría el verdadero liderazgo en una frase?

El verdadero liderazgo es entender que solo un 10% es lo que te ocurre y un 90% es cómo reaccionas. La calidad del liderazgo depende directamente de la calidad del propósito del líder.

Una cita final.

“Observa tus pensamientos porque se convertirán en tus palabras. Observa tus palabras porque se convertirán en tus acciones. Observa tus acciones porque se convertirán en tus hábitos. Observa tus hábitos porque se convertirán en tu carácter. Observa tu carácter porque se convertirá en tu destino”. – Mahatma Gandhi

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