
Dos tareas que empresas ya delegan en agentes autónomos integrados en el ERP en 2026
La adopción de agentes autónomos empieza a materializarse en casos de uso claros y repetibles, integrados en el ERP y centrados en automatizar tareas operativas como la gestión de facturas y la preparación de ofertas.
De los pilotos a los despliegues operativos
El despliegue de la inteligencia artificial en la empresa avanza más lentamente de lo previsto por el mercado. Según un informe reciente de Deloitte, más de dos tercios de los directivos afirmaban que solo el 30 % o menos de sus experimentos con IA generativa lograrían escalar a producción.
Este bloqueo en el paso de los pilotos a los entornos operativos se ha convertido en uno de los principales frenos para la adopción empresarial. Eduardo Aramburu, líder de la práctica de inteligencia artificial de ARBENTIA, señala que durante los últimos años muchas compañías han probado la IA, pero pocas han encontrado casos de uso lo suficientemente claros, repetibles y rentables como para desplegarlos de forma generalizada.
Según explica, el cambio actual radica en que los grandes proveedores de tecnología están incorporando agentes autónomos directamente en las herramientas de gestión que ya utilizan las empresas, facilitando su adopción mediante tareas concretas que actúan, con supervisión humana, dentro de los flujos operativos habituales.
Gestión de facturas de proveedor
Uno de los procesos donde ya se observa esta integración es la gestión de facturas de proveedor. En la mayoría de las organizaciones, estas facturas llegan por correo electrónico como documentos adjuntos que deben tratarse antes de incorporarse al sistema contable.
En los despliegues actuales, el agente monitoriza un buzón dedicado a facturas, detecta nuevos correos con adjuntos, identifica documentos válidos y descarta el resto. Posteriormente, lee los PDFs, extrae los datos clave, identifica al proveedor y cruza la información con el histórico del ERP para proponer cuentas contables y conceptos habituales.
Con estos datos, genera un borrador de factura directamente en el sistema. El proceso se detiene en esa fase para que el equipo financiero revise, valide o corrija posibles inconsistencias antes de registrar la factura. De este modo, se elimina la introducción manual de información y la intervención humana se centra en la supervisión y el control.
Preparación de ofertas y pedidos
El segundo caso de uso se sitúa en el área comercial. Muchas solicitudes de presupuesto, modificaciones de pedidos o consultas de disponibilidad llegan por correo electrónico sin una estructura definida.
En los entornos donde ya se despliegan agentes autónomos, la IA monitoriza una bandeja de entrada asociada, identifica si el remitente corresponde a un cliente existente y analiza tanto el contenido del correo como los documentos adjuntos. A partir de esa información, interpreta productos, cantidades y condiciones solicitadas, cruza los datos con el ERP y prepara una propuesta estructurada en forma de oferta o pedido.
El proceso vuelve a detenerse en el punto de revisión. El equipo comercial revisa la propuesta generada, ajusta los elementos necesarios y decide si continúa. Una vez validada, el sistema gestiona el envío al cliente y el seguimiento posterior.
Según ARBENTIA, este uso permite acelerar los tiempos de respuesta sin perder control sobre precios, disponibilidad o condiciones comerciales, ya que todo el flujo se ejecuta dentro del ERP y conforme a las reglas definidas por la empresa.
