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Un CEO no necesita mirar todo. Necesita mirar lo correcto, cada semana.

El empresario no está para apagar fuegos, ésta no es su función. Está para dirigir. Y dirigir implica entre otras cosas tomar decisiones en base a datos, no dejarse llevar por las sensaciones. Cada semana, sin excepción, hay indicadores mínimos que todo líder debe revisar si quiere tomar decisiones con claridad y no desde la intuición.  Vamos a enunciar los principales, sin los cuales no puedes tomar decisiones adecuadas.

La caja real disponible. No el beneficio contable. No lo que “debería entrar”. La liquidez efectiva. ¿Cuánto dinero hay hoy en la cuenta? ¿Cuál va a ser su evolución? ¿Cuántas semanas de estructura puedes sostener si las ventas se frenan? Cuanta “gasolina” tengo. La falta de control sobre la caja es el principio del estrés empresarial.

El margen bruto, es decir las ventas menos los costes variables. Puedes estar facturando más que nunca y, sin embargo, estar ganando menos. Si el margen cae, algo está pasando: descuentos excesivos, costes mal negociados, ineficiencias internas o mala fijación de precios. El margen es el termómetro de la salud real del negocio.

Un pipeline comercial activo y realista. ¿Cuántas oportunidades cualificadas hay en proceso? ¿Qué volumen representan? ¿En qué fase están? Sin nuevas oportunidades entrando cada semana, el futuro empieza a vaciarse, aunque el presente parezca estable. El empresario debe obsesionarse más con el flujo que viene, que con la foto fija.

Ventas cerradas vs. objetivo semanal. No mensual. Semanal. La cadencia corta permite corregir rápido. Esperar a final de mes es perder un tiempo valioso.

Productividad por persona o por equipo. ¿Cuánto genera cada área en relación con su coste? No se trata de vigilar, sino de entender dónde hay talento infrautilizado o procesos mal diseñados.

Y, por último, el nivel de incidencias críticas: clientes insatisfechos, retrasos, fallos operativos. La calidad se erosiona lentamente si no se mide. Este es un mal silencioso, que trae fatídicas consecuencias, si no se arregla a tiempo.

Un CEO que no mira estos datos semanalmente está gestionando por intuición. Y la intuición sin números suele convertirse en autoengaño, pues la realidad es tozuda y aparece siempre.

La pregunta no es si tu empresa está creciendo.

La pregunta es si está creciendo con control.

Porque una empresa sólida no es la que factura más.

Es la que sabe exactamente dónde está cada semana.

¿Hablamos?

Eduardo Cambil Molina

Senior Advisor, mentor, Director Alto Valor Añadido Consultores, ActionCOACH. Directivo TELCO. Profesor Executive MBA.

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