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El plan de inversión, el mejor escudo contra las tensiones geopolíticas

Pablo Lora
Responsable de Banco Mediolanum en la Zona Sur

En los últimos días, los medios de comunicación nos han bombardeado con noticias poco tranquilizadoras sobre la situación mundial: la guerra de Irán se alarga, las hostilidades se extienden a otros países y lo que iba a ser un conflicto corto ahora parece no tener fecha de finalización. Las consecuencias financieras son inmediatas: el cierre del estrecho de Ormuz está generando tensiones importantes, que se traducen en subidas del precio del petróleo, altibajos en las bolsas y miedo en los inversores, que actúan de forma irracional.

Es normal que la volatilidad haga mella en los inversores. No nos gusta ni ver cómo nuestras inversiones fluctúan ni sentir que nuestros ahorros corren peligro. En el caso de los empresarios, esa incertidumbre se suma a la de su particular día a día: cambios regulatorios, subidas de costes, retrasos en los pagos o variaciones en la demanda. Gestionar una empresa ya implica convivir con la incertidumbre; hacerlo, además, con el patrimonio personal añade una capa adicional de preocupación.

Pero no hay que dejarse llevar por la inquietud del momento. Los vaivenes en los mercados han existido siempre, la volatilidad forma parte de la realidad financiera, y, lejos de temerla, debemos aprender a utilizarla a nuestro favor. Porque cuando se producen correcciones, surgen también oportunidades: si disponemos de liquidez, podemos aumentar nuestro posicionamiento aprovechando precios más atractivos; si no, mantener la posición con una visión de medio y largo plazo. El tiempo y la disciplina suelen jugar a favor del inversor paciente. De hecho, una estrategia de inversión periódica permite beneficiarse de la volatilidad al promediar los precios de entrada.

La clave para ello es disponer de una planificación financiera a corto, medio y largo plazo y mantenernos fieles a ese camino. Algo que los empresarios conocen bien: ningún negocio se construye tomando decisiones impulsivas en función de lo que ocurre cada semana. Toda empresa necesita una estrategia, una visión y la capacidad de mantener el rumbo incluso en entornos inciertos.

Esto nos lo pone de manifiesto uno de los mejores libros sobre finanzas, El inversor inteligente, de Benjamin Graham. En él, el autor distingue el modo de gestionar el ahorro entre un inversor y un especulador. El primero tiene un plan, pone a trabajar su dinero en unos activos y fija un plazo determinado, sabiendo que, a largo plazo, el patrimonio crece, aunque por el camino haya altibajos.

El especulador, por el contrario, es impulsivo: compra en momentos de euforia, vende en momentos de pánico y se deja llevar por el efecto manada sin ningún tipo de método. Es la peor forma de manejar el dinero y el resultado suele ser pésimo en términos de rentabilidad.

No debemos olvidarlo: las correcciones de los mercados son frecuentes y no pueden desviarnos de nuestros objetivos a largo plazo. Igual que en la gestión de una empresa, la clave está en mantener la disciplina y la coherencia con la estrategia diseñada.

Banco Mediolanum

Banco Mediolanum es una entidad española especializada en el asesoramiento financiero que ofrece, a sus clientes, soluciones adaptadas y personalizadas en función de sus necesidades y objetivos en todas las etapas de su vida. Comprometido con las relaciones a largo plazo, Banco Mediolanum combina innovación y asesoramiento experto para responder a las necesidades reales de personas y empresas. Por sexto año consecutivo ha sido reconocida como la entidad con los clientes más satisfechos de la banca española.

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