
CEPYME alerta del estancamiento de las pymes y del impacto de los costes en su viabilidad
El Indicador CEPYME sobre la Situación de la Pyme del segundo semestre de 2025 refleja un estancamiento de las pequeñas y medianas empresas, especialmente de las microempresas, en un contexto marcado por el aumento de los costes, la pérdida de impulso, el deterioro de la solvencia y los riesgos derivados de la incertidumbre económica.
Las pymes muestran síntomas de estancamiento
La actividad de las pequeñas y medianas empresas, especialmente de las microempresas, mostró síntomas de estancamiento en la segunda mitad de 2025. Así se refleja en el Indicador CEPYME sobre la Situación de la Pyme, correspondiente a dicho período.
Este estancamiento contrasta con el crecimiento económico en términos interanuales. Además, sitúa a las empresas de menor dimensión en una posición más desfavorable para afrontar los riesgos al alza de los últimos meses, derivados del entorno geopolítico mundial.
El análisis muestra que la situación general de las pymes ha mejorado ligeramente en términos interanuales. Sin embargo, la evolución reciente refleja una pérdida de impulso y un contexto cada vez más exigente, marcado principalmente por el aumento de los costes y la incertidumbre económica.
Esta situación se ha visto agravada en los primeros meses de este año por la guerra de Oriente Medio y por los incrementos de costes de la energía, los combustibles y las materias primas. Estos factores aumentan la inestabilidad y los riesgos de encarecimiento de la financiación, así como de caída de la inversión y del consumo.
El Indicador CEPYME se sitúa en 6,1 puntos
El Indicador CEPYME, elaborado por la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa, analiza la evolución de los costes, las ventas, la financiación y la solvencia de las pequeñas y medianas empresas en el período de referencia.
Con estas variables, se perfila un indicador que permite comparar la evolución de la situación de las pymes.
En el segundo semestre de 2025, el Indicador CEPYME redujo ligeramente su puntuación con relación a los dos trimestres previos. Se situó en 6,1 puntos, todavía lejos de los valores alcanzados entre 2015 y 2017, cuando llegó a superar los 7 puntos.
Por tamaños de empresa, el Indicador refleja un estancamiento de las pequeñas empresas. Esta evolución contrasta con una tendencia positiva en las empresas medianas.
Los costes, el principal factor de deterioro
El informe de CEPYME identifica los costes como el principal problema de la pyme. Este bloque continúa siendo el talón de Aquiles del Indicador y registra las puntuaciones más bajas desde 2022.
Además, esta tendencia probablemente se acentuará en los próximos meses como consecuencia de los efectos del conflicto bélico de Oriente Medio.
El informe incide en el aumento acumulado de los costes operativos del 25% desde 2019. Esta evolución está erosionando los márgenes empresariales. También destaca el incremento sostenido de los costes laborales, que crecen a un ritmo medio del 4,3% anual desde 2021, muy por encima del periodo anterior a la pandemia.
Desde el primer trimestre de 2021 hasta finales de 2025, se acumuló una diferencia de más de 5 puntos porcentuales entre el incremento de los costes laborales en las empresas pequeñas, con un 28,7%, y las microempresas, con un 29%, en comparación con las firmas medianas, con un 23,4%.
A lo largo del último lustro, de media, los costes laborales en las empresas de menor tamaño han subido un punto porcentual más cada año que en las compañías medianas.
El salario mínimo aumenta la presión sobre las empresas más pequeñas
El informe también constata la fuerte presión del salario mínimo en el incremento de los costes laborales. Su impacto es especialmente intenso en las empresas de menor tamaño.
Entre 2016 y 2026, el salario mínimo ha aumentado un 86%. Esto equivale a una tasa de crecimiento anual acumulado del 6,4%.
Esta evolución explica que los costes laborales hayan subido proporcionalmente más en las empresas de menor tamaño. El salario medio de las empresas más pequeñas es más bajo porque su productividad es, en promedio, más reducida.
Por este motivo, un mismo incremento del salario mínimo tiene un mayor impacto cuanto menor es el tamaño de la empresa.
Las ventas crecen, pero no recuperan la tendencia prepandemia
Las ventas continúan creciendo. En términos nominales, registraron un ritmo de crecimiento del 6,3% en el último trimestre del año.
No obstante, si se analizan las ventas medidas en euros del mismo poder adquisitivo, el incremento interanual baja hasta el 4,9%.
Si se compara la evolución de las ventas con los niveles de prepandemia, se aprecia que las pymes todavía no han recuperado la tendencia registrada entonces.
Los volúmenes vendidos por las empresas pequeñas han aumentado un 12,4%, mientras que los de las medianas han crecido un 20,9%, en comparación con el cuarto trimestre de 2019.
En conjunto, el volumen de ventas de las pymes aumentó un 15,1% desde diciembre de 2019.
El empleo se desacelera en las pymes
En el ámbito laboral, el empleo en las pymes aumentó un 1,8% en tasa interanual en el cuarto trimestre de 2025.
Sin embargo, se aprecia una desaceleración progresiva. Preocupa especialmente la debilidad del empleo en las microempresas, que encadenan 12 trimestres con incrementos interanuales inferiores al 0,9%.
De los 493.500 empleos asalariados creados por el sector privado en el último trimestre de 2025 respecto al mismo periodo del año anterior, el 67% correspondió a grandes empresas, con 330.500 empleos.
El conjunto de pymes aportó el 33% restante, con 163.000 puestos de trabajo. El más de un millón de microempresas con asalariados solo pudo crear 14.050 empleos, el 2,8% del total.
Por su parte, las empresas pequeñas crearon 87.700 empleos, el 17,8%, y las compañías medianas, 61.300, el 12,4%.
Las microempresas siguen por debajo de los niveles previos a la pandemia
En paralelo, el tejido empresarial sigue mostrando signos de fragilidad. El número de pymes registradas en la Seguridad Social continúa mostrando un débil crecimiento, de tan solo un 0,4% en el cuarto trimestre del año.
Por tamaños de empresa, las pequeñas empresas crecieron un 2,2%; las medianas, un 1,8%; y las microempresas, tan solo un 0,1%.
A finales de 2025 existían 10.300 microempresas menos que antes de la pandemia. Esta cifra equivale a un descenso del 0,9%.
Si se relaciona el número de empresas de cada tamaño con la correspondiente ampliación de las plantillas, se observa una diferencia notable. En los últimos seis años, de promedio, cada empresa grande creó 281 nuevos empleos.
En el mismo periodo, cada firma mediana incorporó a 12 trabajadores y cada compañía pequeña sumó 2,5 empleados. En cambio, hicieron falta 24 microempresas para sumar un nuevo trabajador.
La solvencia de las pymes se deteriora
El informe también aprecia un progresivo deterioro de la solvencia de las pymes. Esta evolución se refleja en el incremento continuado de los concursos de acreedores.
En el último trimestre de 2025 se registraron 3.212 concursos de pymes y autónomos. Esta cifra supone un 15% más que el año anterior y representa uno de los datos más elevados de la serie histórica.
Este incremento refleja las dificultades de las empresas más pequeñas para absorber el aumento de costes y operar en un entorno de elevada incertidumbre.
La competitividad se resiente por el aumento de los costes
Aunque la productividad de las pymes ha aumentado un 3,1% interanual, este avance no ha sido suficiente para compensar el incremento de costes.
Desde 2015, el coste laboral en las pymes ha aumentado un 26,3%. En cambio, la productividad por asalariado lo ha hecho en un 6,2%.
Como resultado, se ha producido un repunte importante de los costes laborales unitarios y un deterioro de la competitividad de las empresas.
Asimismo, la rentabilidad sigue sin recuperarse completamente y se sitúa por debajo de los niveles previos a la pandemia.
Un escenario de claroscuros para la pyme española
CEPYME concluye que la pyme española opera en un escenario de claroscuros. Algunos indicadores mejoran, pero persisten desequilibrios estructurales que ponen en riesgo su desarrollo.
La evolución de los costes, el endurecimiento de las condiciones financieras y las tensiones geopolíticas apuntan a un aumento de los riesgos a corto plazo.
Este escenario afecta especialmente a las empresas de menor tamaño. En este contexto, la Confederación insiste en la necesidad de avanzar hacia un entorno económico y regulatorio que favorezca la actividad empresarial, mejore la competitividad y permita a las pymes recuperar su capacidad de crecimiento.
