
Anticiparse a 2026: cinco medidas para evitar multas de hasta 800.000 euros por la uniformidad laboral
La entrada en vigor y el refuerzo de nuevas normativas en 2026 obligarán a las empresas a revisar la gestión de la uniformidad laboral para evitar sanciones que pueden superar los 800.000 euros.
La uniformidad laboral como factor de cumplimiento
La uniformidad laboral dejará de ser un elemento meramente operativo para convertirse en un factor crítico de cumplimiento normativo a partir de 2026. La entrada en vigor y el refuerzo de distintas normativas europeas y nacionales en materia de sostenibilidad, seguridad y diligencia debida exigirán a las empresas revisar cómo diseñan, gestionan y mantienen la ropa de trabajo.
ILUNION TextilCare señala que el incumplimiento de estas obligaciones puede derivar en infracciones graves o muy graves, con sanciones económicas que oscilan desde aproximadamente 2.500 euros hasta más de 40.000 euros, y que en los supuestos más graves pueden superar los 800.000 euros, especialmente cuando exista riesgo para la seguridad y la salud de las personas.
Más exigencias en sostenibilidad y trazabilidad
El Reglamento Europeo de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) y la Estrategia Europea para el Textil Sostenible y Circular refuerzan la responsabilidad empresarial sobre todo el ciclo de vida del producto textil. La uniformidad deberá ser más duradera y reparable, gestionada bajo criterios de economía circular y con reducción de residuos.
Además, la futura implantación del Pasaporte Digital de Producto exigirá disponer de información verificable sobre origen, composición, uso y mantenimiento de las prendas. La trazabilidad se convierte así en una herramienta clave de cumplimiento en auditorías, inspecciones o reporting no financiero.
Seguridad, salud y responsabilidad empresarial
Normativas como el Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual y la legislación nacional en prevención de riesgos laborales refuerzan las obligaciones sobre adecuación, mantenimiento e higienización de la uniformidad.
En sectores como el sanitario, industrial o alimentario, la correcta higienización, el control de contaminantes y la idoneidad técnica del textil laboral están bajo una supervisión regulatoria especialmente estricta. La responsabilidad última sobre la uniformidad recae en la empresa, incluso cuando el servicio esté externalizado.
Asimismo, directivas como la CSRD amplían las obligaciones de reporte en materia ambiental y social, integrando la gestión de la uniformidad en los indicadores ESG y de buen gobierno.
Cinco medidas para evitar sanciones
ILUNION TextilCare recomienda abordar la uniformidad como un proceso regulado y trazable y plantea cinco acciones prioritarias:
Realizar una evaluación de riesgo normativo del modelo actual de uniformidad.
Adoptar modelos de gestión integral del textil que permitan demostrar control sobre todo el ciclo de vida.
Implantar sistemas de trazabilidad verificable para auditorías e inspecciones.
Priorizar la reparación y el mantenimiento profesional para extender la vida útil de las prendas.
Integrar la gestión de la uniformidad en la estrategia ESG y de cumplimiento normativo.
Según Beatriz Cañizares Romero, directora de sostenibilidad de ILUNION TextilCare, la anticipación es clave para adaptar la uniformidad a un marco normativo más exigente en sostenibilidad, seguridad y trazabilidad.
