
Comercio agéntico: la IA y el personal shopper se unen para comprar por ti
Durante años hemos optimizado el marketing para atraer personas: tráfico, clics, engagement, conversiones. Pero el próximo gran cambio no viene solo de nuevos canales, sino de un cambio mucho más profundo: cada vez más decisiones de compra no las tomará directamente el usuario, sino sus agentes de IA. Este fenómeno incipiente se conoce como comercio agéntico (agentic commerce) y parece llegar para quedarse.
¿De qué hablamos exactamente? De asistentes inteligentes capaces de comparar opciones, filtrar catálogos, evaluar precios, leer reseñas, entender preferencias y ejecutar compras de forma autónoma o semiautónoma.
Desde el punto de vista del marketing, esto cambia varias reglas del juego. Como primera consideración, dejamos de vender solo a personas para empezar a “convencer” también a máquinas. Los agentes no se dejan seducir por un eslogan; necesitan datos claros, atributos estructurados, disponibilidad, comparativas objetivas y señales de fiabilidad. Esto coloca al SEO semántico, al marcado estructurado, a la consistencia de catálogos y a la reputación digital en el centro de la estrategia comercial.
En segundo lugar, pero no menos importante, el branding no desaparece; se transforma en señal de confianza algorítmica. Las marcas fuertes seguirán siendo preferidas porque los modelos las reconocerán como entidades fiables, con histórico, con autoridad y con menor riesgo percibido.
Y como tercer aspecto relevante, el punto de decisión se desplaza. En el comercio agéntico, la selección ocurre antes de que el usuario vea opciones. Si el asistente filtra por ti, la batalla se libra en el entrenamiento del modelo, en las fuentes que consulta y en cómo interpreta la relevancia. Esto conecta directamente con el auge del GEO (Generative Engine Optimization) y con la necesidad de que las marcas estén bien representadas en los sistemas que alimentan a estas IA.
Finalmente, la experiencia sigue importando, pero cambia de formato. La UX ya no es solo interfaz gráfica; es también fricción cero en datos, logística, pagos y atención automatizada. Al final, como es habitual, la mejor gestión del proceso de compra tendrá premio.
Y, aun así, hay algo profundamente tradicional en todo esto: el comercio agéntico vuelve a poner el foco en la confianza, la claridad y la reputación, los mismos pilares sobre los que se ha construido el marketing durante décadas. Esto, paradójicamente, exige volver a lo básico: buen producto, información transparente y una marca coherente. En resumen, el canal vuelve a cambiar, pero la lógica del marketing, permanece.
Cualquier cosa, aquí me tenéis. 😊
