
Cuando el empresario se rompe por dentro
La depresión en el empresario sigue siendo uno de los grandes silencios del mundo empresarial. Se habla de resultados, de crecimiento y de resiliencia, pero poco de lo que ocurre cuando la presión constante, la soledad en la toma de decisiones y la autoexigencia pasan factura. Este reportaje pone palabras a una realidad incómoda, desde una mirada humana, real y necesaria, porque cuidar al empresario es también cuidar la empresa.
No hace mucho mi cabeza era como un laberinto. No veía salida y no sabía qué decisiones tomar. Todo parecía confuso, pesado, cuesta arriba. Lo que antes resolvía con claridad se convirtió en un nudo constante en el estómago. Fui dos veces a urgencias por vómitos. La primera vez pensaron que era un virus estomacal. La segunda, el diagnóstico fue claro: gastritis, y una de las causas, estrés. Ahí entendí que algo no iba bien, aunque durante mucho tiempo me había negado a verlo.
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