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El mejor momento para reforzar la autoestima de tu hijo o hija

Agosto es sinónimo de descanso, vacaciones, ausencia de rutinas y días sin prisas. Pero también, es un mes perfecto para pasar tiempo con nuestros hijos e hijas, conectar con ellos de forma más profunda y trabajar en algo que será clave para su desarrollo: su autoestima.

Porque más allá de las notas, los deberes u otras obligaciones, lo que de verdad necesita tu hijo o tu hija es sentir que vale, que puede, que merece ser querido o querida tal y como es y no en función de sus resultados o de lo que se espera de él o ella.

Muchos niños y niñas llegan al verano con la mochila emocional cargada: frustraciones acumuladas, comparaciones, exigencias, etiquetas (“vago”, “torpe”, “despistado”) que han ido acumulando a lo largo del curso. Esta carga invisible afecta a su forma de verse, de relacionarse y de aprender. Por eso, las vacaciones no deberían ser solo un descanso físico, sino también emocional.

Por eso te propongo, ¿y si aprovechamos agosto para sanar, reforzar y cuidar esa autoestima?

Aquí tienes algunas ideas sencillas pero poderosas para lograrlo:

1. Busca momentos y espacios para la conexión emocional

Dedica tiempo exclusivo para estar con tu hijo o hija sin pantallas, sin prisas. Pregúntale cómo se siente, qué le gusta, qué le preocupa. Escucha sin corregir, sin juzgar. A veces, sentirse escuchado es el primer paso para sentirse valioso o valiosa.

2. Celebra sus logros (grandes y pequeños)

Desde montar en bici sin ayuda hasta preparar su propio desayuno: todo cuenta. Reforzar sus capacidades fortalece su confianza. Di frases como: “Estoy orgullosa/o de ti”, “Te has esforzado mucho”, o “Me encanta ver cómo lo intentas”.

3. Evita las etiquetas negativas

Las etiquetas definen, y muchas veces limitan. En lugar de decir “eres muy despistado”, prueba con: “A veces te cuesta concentrarte, ¿qué podríamos hacer para ayudarte?”. El lenguaje crea realidad.

4. Dale autonomía

Permitir que tome decisiones acordes a su edad —como elegir su ropa, preparar su mochila o participar en la planificación del día— esto fomenta su sentido de competencia y es muy positivo y saludable.

5. Revisa tus propias expectativas

A veces, sin darnos cuenta, proyectamos nuestros miedos o frustraciones. Agosto es un buen momento para preguntarnos: ¿Estoy apoyando a mi hijo o hija como necesita? ¿Estoy valorando quién es, más allá de lo que hace?

La autoestima no se construye con frases vacías, sino con experiencias emocionales positivas. Y en verano, tenemos la oportunidad de ofrecer muchas.

Así que este agosto, más que preocuparte por lo académico, ocúpate de sembrar confianza, seguridad y amor. Porque un niño o una niña con buena autoestima no solo aprende mejor: también vive mejor.

Este artículo pertenece a la edición de agosto de PYMES Magazine. (Lee la revista completa aquí)

** Las opiniones expresadas en los artículos de ‘Voces de Experto’ en PYMES Magazine son de exclusiva responsabilidad de sus autores, no comprometiendo la postura editorial de la revista.

Mª Ángeles Sánchez

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