Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

En 2026 será más importante tener sistemas que objetivos.

Cada inicio de año se repite la misma escena: listas de propósitos ambiciosos, tanto a nivel personal como empresarial. “Este año sí”, “vamos a crecer un 50%”, “vamos a profesionalizar la empresa”. Pero, pasado febrero, la mayoría de esos objetivos han desaparecido. No por falta de deseo, sino por falta de sistema.

No es fácil alcanzar el éxito si te centras en el objetivo final y no en cómo conseguirlo. El éxito no depende solo del propósito, sino de las acciones repetidas que lo sostienen.

El ejemplo más claro: apuntarse al gimnasio. Apuntarse al gimnasio en enero es un gran objetivo. Ir tres veces en todo el mes no es un sistema. El cuerpo no cambia por pagar la cuota, cambia por el hábito: días concretos, a una hora concreta, con una rutina definida.

En la empresa sucede exactamente lo mismo. Decidir que “vamos a vender más” es como apuntarse al gimnasio. No sirve de nada si no existe un sistema comercial claro: llamadas semanales, seguimiento de oportunidades, métricas visibles y responsables definidos.

El error habitual en las PYMES es que muchas viven instaladas en el mundo del qué hacer, algunas se marcan un objetivo, aunque no todas; facturación, crecimiento, expansión, etc, pero operan sin sistemas sólidos. Se persigue el número, se aprieta cuando las cosas no van bien y se relaja cuando van mejor. El resultado es irregularidad, desgaste y dependencia total del empresario.

Los objetivos marcan la dirección, pero los sistemas son los que hacen que el negocio avance todos los días, incluso cuando la motivación baja. Pensar en sistemas: el verdadero reto de este año.

Las empresas que destaquen en los próximos años no serán las que tengan los objetivos más ambiciosos, sino las que diseñen mejores sistemas. Sistemas para vender, para liderar, para controlar márgenes, para tomar decisiones y para mejorar continuamente.

Algunas preguntas para hacerse

  • ¿Qué sistema tengo para generar oportunidades comerciales cada semana?
  • ¿Qué hábitos tiene mi equipo para revisar indicadores clave?
  • ¿Cómo se toman las decisiones estratégicas: por intuición o con datos?
  • ¿Qué rutinas existen para mejorar procesos, aunque el negocio vaya bien?

Los sistemas no buscan resultados rápidos, buscan consistencia. Y la consistencia es la base del crecimiento sostenible.

Pequeños cambios diarios que, acumulados en el tiempo, generan transformaciones enormes. En la empresa ocurre exactamente igual. No se trata de grandes planes estratégicos que luego no se ejecutan, sino de rutinas simples, claras y repetibles.

Una reunión semanal bien diseñada, un cuadro de mando revisado siempre a la misma hora o un proceso comercial estandarizado valen más que cualquier objetivo inspirador colgado en la pared.

Este año los objetivos seguirán existiendo, pero el verdadero éxito vendrá de tener establecidos los sistemas adecuados, que van a garantizar la consistencia de la acción. Igual que en el gimnasio, no gana quien se apunta, sino quien entrena.

Si el sistema es bueno, el resultado llega solo.

¿Hablamos?

Eduardo Cambil Molina

Senior Advisor, mentor, Director Alto Valor Añadido Consultores, ActionCOACH. Directivo TELCO. Profesor Executive MBA.

[sibwp_form id=1]
Best Choice for Creatives
Purchase Now