
La urgente importancia de hacer testamento
En nuestra cultura, hablar de la muerte sigue siendo un tabú. Lo evitamos, lo postergamos y, en ocasiones, lo negamos. Sin embargo, pocas decisiones tienen un impacto tan profundo en la estabilidad de nuestras familias como la de hacer un testamento. Es paradójico: dedicamos tiempo a organizar un viaje, una compra importante o incluso la decoración de nuestra casa, pero no invertimos unos minutos en planificar el destino de todo aquello que hemos construido a lo largo de la vida.
La ausencia de un testamento no evita la sucesión; al contrario, la complica. Cuando alguien fallece sin haber dispuesto sus últimas voluntades, la ley toma el control. Y aunque el sistema sucesorio tenga reglas claras, rara vez coincide con los deseos del fallecido o con la realidad emocional de quienes quedan atrás. Las familias, ya de por sí vulnerables por la pérdida, se ven inmersas en trámites, incertidumbre y, demasiadas veces, conflictos que podrían haberse evitado.
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