
Las tres conversaciones que el empresario evita
Muchos de los problemas de las empresas no vienen de la estrategia, del mercado o de la competencia.
Vienen de conversaciones que el empresario evita tener.
- Conversaciones incómodas.
- Conversaciones difíciles.
- Conversaciones que generan tensión.
Pero que, cuando no se producen, se convierten en problemas que crecen, se enquistan y terminan costando dinero, energía y reputación. Conversaciones que casi todos retrasan. Suele salir caro.
La conversación con el empleado que no funciona
El problema es entrar el autoengaño: seguro que mejora, es buena persona, ahora no es buen momento para hablar con él, ya lo hablaré más adelante.
Los demás ven lo que pasa. Y piensan:
“Da igual trabajar bien o mal.”
El problema no es el empleado que no rinde. Es la falta de liderazgo para afrontar una conversación clara:
- Qué se espera
- Qué está fallando
- Qué debe cambiar
- Y en qué plazo
Y si no cambia, tomar decisiones.
La conversación con el socio que ya no suma
Socios que empezaron con ilusión, pero que con el tiempo han dejado de aportar valor.
Ocurre porque:
- No tienen la misma motivación
- Centrados en otros proyectos
- Dejaron de implicarse.
Pero el empresario evita hablarlo porque teme romper la relación. Entonces; La tensión no desaparece, solo se vuelve silenciosa.
- Las decisiones se vuelven incómodas.
- Las reuniones se alargan sin avanzar.
- Las responsabilidades quedan difusas.
Los socios también necesitan revisiones y conversaciones transparentes.
A veces, la solución es redefinir roles, otras comprar participaciones y otras, simplemente rediseñar la relación.
Lo que nunca funciona es mirar hacia otro lado.
La conversación con el cliente que no conviene
Otro de los errores, creer que todos los clientes son buenos, pero no, ya que hay clientes tipos C, que aportan poco, pero exigen y consumen mucho, no siendo rentables, sin embargo, muchos los mantienen por miedo a perder facturación, a perderlos, a decir “no”.
Estos clientes suelen impedir atender mejor a los buenos.
Y cuando una empresa los tolera, el mensaje es: “Aquí todo vale con tal de facturar.”
Tienes que definir qué tipo de cliente quiere, y cuáles no.
La verdadera responsabilidad del empresario
Ser empresario no consiste solo en vender, gestionar o tomar decisiones, también consiste en afrontar esas conversaciones.
Cada conversación que se evita hoy…se convierte en un problema mañana. El liderazgo empresarial no se demuestra cuando todo va bien, Se demuestra cuando llega el momento y hay que hablar con claridad.
Esas conversaciones, solo requieren una cosa:
Que alguien se atreva a empezarlas.
¿Hablamos?
