
Navidad en bandejas de plástico
La Navidad en un hospital no se vive: Se sobrevive. No hay mesas compartidas ni platos caseros preparados por la familia. Los menús son precarios y no priorizan la nutrición ni el bienestar del paciente, cuando estas personas necesitan celebrar logros tan básicos como que la comida no duela, nutra o no provoque molestias, especialmente tras una cirugía.
La nutrición hospitalaria es una asignatura pendiente: mala calidad, exceso de procesados y escasa adaptación. La alimentación debería formar parte de la recuperación.
Tal vez haya sido yo quien haya visto Sevilla fría y con luces de Navidad desde una ventana empañada antes de salir el sol, en una habitación semioscura, con luz en el pasillo y el personal sanitario —ángeles— iniciando la jornada. Mirar el reloj y esperar a ese familiar querido.
“No es la Navidad soñada, pero sí, valiente. Cariño y fuerza para pacientes, familias y sanitarios.”
