
Nicolás Barilari lidera Finaer con una visión clara del futuro del alquiler
Joven, reflexivo y con una idea muy definida de hacia dónde debe avanzar el mercado, Nicolás Barilari ha convertido Finaer en un proyecto con identidad propia dentro del sector del alquiler. En esta entrevista, el CEO explica cómo ha construido una compañía centrada en la confianza, la rigurosidad técnica y la ambición de transformar la forma en la que propietarios, inquilinos y agencias se relacionan.
Para quienes aún no te conocen, ¿quién es Nicolás Barilari más allá de su papel como CEO de Finaer?
Ante todo, una persona curiosa. Fuera de Finaer lo que más tiempo me ocupa es leer y pensar. Me interesan mucho la filosofía y la historia. Medito, leo bastante, y trato de mantener una vida disciplinada en lo físico porque creo que el cuerpo y la mente van de la mano. Supongo que soy alguien que disfruta construyendo cosas pero que necesita ese espacio de silencio y reflexión para funcionar bien.
Eres un empresario joven liderando una compañía en crecimiento. ¿Cómo ha sido tu camino hasta llegar a dirigir Finaer? ¿Qué hitos o decisiones marcaron tu trayectoria?
No fue un camino lineal. Finaer nació de ver un problema muy concreto en el mercado del alquiler: la falta de confianza entre propietarios e inquilinos, y la ausencia de un producto que resolviera eso de forma diferente. El primer hito fue apostar por la Garantía Inquilino un producto que paga el propio inquilino, único en el mercado en un sector muy tradicional acostumbrado al seguro de impago. Fue una apuesta arriesgada porque estábamos proponiendo algo que no existía. El segundo fue construir un canal B2B puro a través de agencias inmobiliarias, en lugar de ir directo al consumidor. Esa decisión nos hizo construir relaciones muy sólidas con el sector, y hoy es nuestra mayor ventaja.
¿Hubo algún momento o experiencia que despertara en ti el interés por el emprendimiento y el mundo empresarial?
Creo que el emprendimiento fue más una consecuencia que una decisión consciente. Siempre tuve una cierta incomodidad con las estructuras rígidas y una necesidad de resolver problemas a mi manera. Cuando llegué a España y vi de cerca las dificultades del mercado del alquiler tanto para propietarios como para inquilinos, sentí que ahí había una oportunidad concreta de crear algo útil. No fue una epifanía, sino más bien la convergencia entre una necesidad del mercado y una vocación personal de construir.
Finaer opera en un sector muy concreto y con gran impacto social. ¿Cómo explicarías a alguien que no la conoce qué hace exactamente Finaer y qué problema resuelve?
Finaer es una compañía de garantías de alquiler. Trabajamos a través de agencias inmobiliarias somos B2B y nuestro producto funciona así: cuando un inquilino quiere alquilar una vivienda, nosotros analizamos su perfil y, si cumple, emitimos una garantía que paga el propio inquilino y que protege al propietario durante toda la
vida del contrato frente a impagos o daños. Resolvemos un problema de confianza que frena miles de operaciones de alquiler al año, y lo hacemos a través de las agencias, que son quienes mejor conocen a ambas partes.
Desde tu punto de vista como CEO, ¿qué diferencia a Finaer de otras empresas del sector? ¿Qué valores o enfoque definen el proyecto?
Lo que realmente diferencia a Finaer es que no hay otra empresa como nosotros en el sentido estricto. Hoy mucha gente usa la palabra «garantía», pero en realidad detrás hay aseguradoras con productos de seguro de impago. Nosotros no somos eso. Finaer es una compañía de garantías con un producto único la Garantía Inquilino y con un modelo de análisis de riesgo construido desde cero para este mercado. Eso nos da una comprensión del alquiler que una aseguradora generalista difícilmente puede tener. Los valores que definen el proyecto son la honestidad, la rigurosidad técnica y el compromiso real con el sector inmobiliario.
Liderar una empresa también implica tomar decisiones difíciles. ¿Cuál ha sido uno de los mayores retos a los que te has enfrentado desde que estás al frente de Finaer?
Probablemente lo más difícil ha sido aprender a tomar decisiones sobre personas. Cuando eres fundador, al principio haces de todo y con todos. Pero a medida que la empresa crece, necesitas ser honesto sobre quién suma y quién no, y eso incluye conversaciones muy incómodas. He tenido que gestionar salidas, reestructurar equipos y enfrentar situaciones donde lo correcto para la empresa no era lo más fácil a nivel humano. Eso te forma mucho como líder. También diría que mantener la operativa del día a día mientras gestionas la estrategia de largo plazo requiere un nivel de energía y concentración que no hay que subestimar.
¿Qué tipo de liderazgo intentas ejercer dentro de tu equipo? ¿Cómo te gusta trabajar con las personas que forman parte del proyecto?
Mi filosofía es bastante clara: up or out. Me gusta trabajar con gente profesional, que toma riesgos, que se atreve a equivocarse pero siempre en cosas nuevas. Lo que no funciona es cometer el mismo error varias veces. Si alguien tropieza probando algo distinto, perfecto, eso es aprendizaje. Si repite los mismos patrones sin corregir, ahí hay un problema. Busco personas con criterio propio, que no necesiten que les digan qué hacer cada mañana, y que se exijan a sí mismas al menos tanto como yo les exijo.
Como empresario joven, ¿crees que tu generación está cambiando la forma de dirigir empresas o de entender los negocios?
Creo que sí, aunque no de forma homogénea. Lo que veo en mi generación es una menor tolerancia a la incoherencia: hay más exigencia de que lo que una empresa dice sea lo que realmente hace, tanto con clientes como con empleados. También hay una mayor apertura a modelos de negocio que integran tecnología de forma nativa. Y algo importante: estamos increíblemente preparados. Tenemos acceso a una cantidad de información y herramientas para ser eficientes que antes simplemente no existía. Eso nos permite tomar mejores decisiones más rápido.
Dicho esto, no creo que sea una cuestión puramente generacional, hay empresarios muy jóvenes con mentalidad del siglo pasado y gente con décadas de experiencia que innova constantemente. Lo importante es la actitud, no la edad.
Si miras al futuro, ¿dónde te gustaría ver a Finaer dentro de cinco años? ¿Qué ambición tiene el proyecto?
En cinco años, Finaer será el estándar del alquiler en Iberoamérica.
Y, para terminar, cuando desconectas del trabajo, ¿qué cosas te ayudan a volver con claridad para tomar decisiones?
Intento mantener hábitos simples que me ayuden a no perder perspectiva. Medito, hago deporte, y leo bastante, sobre todo filosofía e historia. Son cosas que me devuelven a un lugar más tranquilo desde el que puedo pensar mejor. No es nada sofisticado, pero me funciona.
