
El 89 % de los consumidores exige transparencia a las empresas que utilizan inteligencia artificial
El 89 % de las personas consultadas en el Observatorio PHI 2026 considera que las marcas deberían informar cuando emplean inteligencia artificial en campañas o contenidos, una demanda que sitúa la transparencia, la revisión humana y la protección de los datos entre las principales responsabilidades empresariales.
La transparencia gana peso en el uso empresarial de la IA
El uso de inteligencia artificial en comunicación y marketing se extiende con rapidez.
Sin embargo, la aceptación de estas herramientas no depende únicamente de la calidad técnica del resultado.
La transparencia se ha convertido en una de las principales demandas de las personas consumidoras.
Informar del uso de inteligencia artificial, revisar los contenidos antes de publicarlos y conservar evidencias sobre los datos utilizados son decisiones cada vez más relevantes para la confianza de clientes y ciudadanía.
El 89 % quiere saber cuándo una marca usa IA
El Observatorio PHI 2026, elaborado a partir de una encuesta a 1.000 personas en España, indica que el 89 % considera que las marcas deberían informar cuando emplean inteligencia artificial.
Dentro de ese porcentaje, un 60 % pide que se comunique siempre.
Otro 29 % considera que debería informarse, al menos, cuando se trate de campañas sensibles.
Los datos reflejan una demanda clara de transparencia en la relación entre marcas y consumidores.
Un estudio corporativo con una muestra de 1.000 personas
Los porcentajes proceden de un informe corporativo y no deben confundirse con una estadística pública.
El estudio se ha elaborado a partir de una encuesta a 1.000 personas en España.
Sus resultados ofrecen una señal útil para empresas, administraciones y medios.
Ocultar el uso de herramientas automáticas puede aumentar la desconfianza cuando el contenido se percibe como engañoso o poco auténtico.
La confianza no depende solo de la tecnología
Una pieza generada o apoyada por inteligencia artificial puede estar técnicamente bien ejecutada.
Sin embargo, eso no garantiza que genere confianza.
La percepción del público también depende de cómo se explica su elaboración, qué información se ha utilizado y quién asume la responsabilidad sobre el resultado.
La transparencia permite que las personas comprendan cómo se ha producido un contenido y quién responde por él.
Medidas sencillas para las pymes
Las pequeñas y medianas empresas pueden responder a esta demanda con medidas concretas.
Una de ellas consiste en definir qué tareas pueden automatizarse y cuáles requieren una intervención directa.
También resulta necesario exigir revisión humana antes de publicar cualquier contenido generado con ayuda de inteligencia artificial.
Otra medida es registrar las fuentes utilizadas.
Además, las empresas deben proteger los datos personales y establecer en qué situaciones debe incluirse una advertencia o explicación sobre el uso de IA.
La revisión humana sigue siendo imprescindible
La inteligencia artificial puede facilitar tareas, acelerar procesos y ayudar en la elaboración de contenidos.
Sin embargo, la decisión final no puede quedar completamente en manos de una herramienta automática.
La revisión humana permite detectar errores, afirmaciones falsas, datos incorrectos o contenidos que no encajan con los valores y criterios de la empresa.
También ayuda a comprobar que la información sea coherente y que no se presenten como hechos contenidos que no están verificados.
Especial cuidado en comunicación y atención al cliente
En ámbitos informativos, institucionales o de atención al cliente, la responsabilidad es mayor.
La inteligencia artificial no debe inventar cifras.
Tampoco debe atribuir declaraciones inexistentes ni presentar una simulación como una imagen documental.
Estas prácticas pueden afectar directamente a la credibilidad de la empresa o institución que publica el contenido.
Por ello, la transparencia debe ir acompañada de controles internos y de una revisión rigurosa.
Proteger los datos personales
La protección de los datos personales forma parte de las medidas que las empresas deben tener en cuenta cuando utilizan inteligencia artificial.
Antes de introducir información en una herramienta, conviene revisar qué tipo de datos se están utilizando.
Las pymes deben establecer criterios internos para evitar que información sensible, personal o confidencial se incorpore sin control a procesos automatizados.
La confianza del cliente también depende de cómo se gestiona la información que comparte con una empresa.
Registrar fuentes y conservar evidencias
Registrar las fuentes utilizadas permite mantener un mayor control sobre el contenido generado.
También facilita revisar el origen de una cifra, una afirmación o una conclusión.
Conservar evidencias sobre los datos empleados ayuda a responder si surge una duda o una reclamación.
Este procedimiento puede resultar especialmente importante en comunicaciones empresariales, institucionales o informativas.
Comunicación, reputación y cumplimiento interno
Para las empresas, la transparencia en el uso de inteligencia artificial tiene una relación directa con la reputación.
Una marca que informa de forma clara sobre cómo utiliza estas herramientas puede reforzar la confianza.
También puede reducir el riesgo de que sus contenidos se perciban como engañosos o poco auténticos.
La cuestión no se limita a la comunicación externa.
También exige establecer criterios de cumplimiento interno y responsabilidades dentro de la organización.
La organización sigue siendo responsable
La transparencia no elimina todos los riesgos vinculados al uso de inteligencia artificial.
Sin embargo, permite que el público comprenda mejor cómo se ha producido un contenido.
La decisión final y la responsabilidad continúan correspondiendo a la empresa, medio, institución u organización que publica.
El uso de una herramienta automática no elimina esa responsabilidad.
Por ello, cualquier estrategia de inteligencia artificial debe combinar tecnología, revisión humana y criterios claros de transparencia.
