
La confianza empresarial en Andalucía sube un 4 % en el tercer trimestre
La confianza empresarial en Andalucía aumentó un 4 % en el tercer trimestre de 2026 respecto a los tres meses anteriores, ocho décimas por encima del avance medio nacional. El indicador recoge las opiniones y expectativas de los responsables de los establecimientos, por lo que su mejora no equivale a un crecimiento ya materializado de la facturación, la inversión o el empleo.
La confianza empresarial en Andalucía supera la media nacional
El Índice de Confianza Empresarial Armonizado registró en Andalucía un incremento trimestral del 4 % durante el tercer trimestre de 2026, según los datos definitivos publicados el 14 de julio por el Instituto Nacional de Estadística. La subida supera en ocho décimas el 3,2 % contabilizado en el conjunto de España.
Todas las comunidades autónomas presentaron una evolución positiva respecto al segundo trimestre. Los mayores incrementos correspondieron a Baleares, con un 6,6 %; Asturias, con un 5,4 %, y Cantabria, con un 4,9 %. En el extremo inferior se situaron Canarias, con un 0,4 %; País Vasco, con un 1,5 %, y Navarra, con un 1,9 %.
La mejora nacional del 3,2 % se produce después del descenso del 2,3 % registrado durante el segundo trimestre de 2026. El indicador había aumentado un 0,1 % en los primeros tres meses del año, por lo que los datos muestran variaciones entre trimestres y no una trayectoria ascendente continuada.
Para interpretar los resultados debe tenerse en cuenta que el índice mide la percepción de los gestores sobre la situación reciente y sus expectativas para el periodo que comienza. No contabiliza ventas, contratos, inversiones ni puestos de trabajo efectivamente creados.
Las microempresas lideran el aumento por tamaño
Los cinco tramos empresariales analizados por el INE elevaron su confianza durante el tercer trimestre. Los establecimientos con menos de diez trabajadores registraron el mayor avance, con un 4,3 %, un resultado especialmente relevante para los autónomos, las microempresas y los pequeños negocios.
El segundo mayor incremento correspondió a los establecimientos con plantillas de entre 200 y 999 asalariados, cuya confianza creció un 3,5 %. Las empresas con entre diez y 49 trabajadores anotaron una subida del 3,2 %, mientras que las de 1.000 o más empleados avanzaron un 2,7 %.
El crecimiento más moderado se produjo en el tramo de 50 a 199 asalariados, con un 1,8 %. A pesar de las diferencias, ningún grupo presentó una evolución negativa respecto al trimestre anterior.
El resultado de los establecimientos más pequeños no permite afirmar que su actividad económica haya crecido en la misma proporción. Sí indica que la valoración conjunta de la situación reciente y las perspectivas inmediatas mejoró más en este segmento que en los otros cuatro tamaños estudiados.
Transporte y hostelería registra el mayor avance
La confianza aumentó también en los cinco grandes sectores incluidos en la operación estadística. Transporte y hostelería encabezó la evolución, con un incremento trimestral del 7,4 %.
El comercio presentó una subida del 4 %, mientras que la industria avanzó un 3,4 %. La construcción elevó su indicador un 2,7 % y el grupo de otros servicios registró el crecimiento más moderado, con un 1,1 %.
La clasificación sectorial permite comparar las percepciones empresariales entre actividades, pero no sustituye a los indicadores específicos de producción, cifra de negocios, ocupación o rentabilidad. Una mejora de la confianza puede anticipar decisiones futuras, aunque estas dependerán de la demanda, los costes, la financiación y las condiciones particulares de cada establecimiento.
El crecimiento de transporte y hostelería resulta significativo por la distancia respecto a los otros sectores. Sin embargo, el dato expresa una variación en el índice y no implica que todas las empresas de estas ramas compartan la misma valoración ni que hayan registrado idénticos resultados.
El 23 % espera una evolución favorable del negocio
En el conjunto nacional, el 23 % de los gestores considera que la marcha de su negocio será favorable durante el tercer trimestre. El 13,9 % prevé una evolución desfavorable y el 63,1 % espera un comportamiento normal.
La diferencia entre las respuestas favorables y desfavorables deja un saldo de expectativas de 9,1 puntos. En el segundo trimestre, este saldo se había situado en 4,8 puntos, con un 21 % de opiniones favorables y un 16,2 % de respuestas negativas.
Las opiniones sobre el trimestre ya finalizado también mejoraron. El 23 % de los responsables empresariales calificó favorablemente la marcha de su negocio durante el segundo trimestre, frente al 13 % que ofreció una valoración desfavorable. El 64 % restante consideró que la evolución había sido normal. Estos porcentajes continúan siendo apreciaciones de los gestores y no datos contables de los establecimientos.
En relación con el empleo, el 13,8 % de los responsables espera aumentar su plantilla durante el tercer trimestre, mientras que el 9,5 % anticipa una reducción. El resto prevé estabilidad.
Las expectativas sobre los precios presentan una diferencia mayor: el 16,5 % de los establecimientos considera que subirán durante el trimestre y el 4,7 % espera que disminuyan.
Un indicador de opiniones, no de resultados económicos
El INE elabora los Indicadores de Confianza Empresarial mediante una operación continua de periodicidad trimestral con un tamaño aproximado de 8.000 establecimientos. La encuesta cubre el territorio nacional, excepto Ceuta y Melilla, y ofrece resultados por comunidades autónomas, sectores de actividad y número de trabajadores.
El Índice de Confianza Empresarial Armonizado se construye a partir de dos componentes. El indicador de situación refleja la diferencia entre las opiniones favorables y desfavorables sobre el trimestre que acaba, mientras que el indicador de expectativas recoge ese mismo saldo respecto al periodo que comienza.
La combinación de ambos permite observar cambios en el clima empresarial antes de disponer de determinadas estadísticas económicas. Su utilidad reside en medir la percepción de quienes gestionan los establecimientos, pero sus resultados deben analizarse junto con datos objetivos de ventas, empleo, inversión, precios y producción.
