
DESAFÍO industrial de POLO positivo busca una solución de IA para preservar el conocimiento experto
DESAFÍO industrial de POLO positivo abre su quinta edición con un reto dirigido a emprendedores, startups, pymes, estudiantes e investigadores: desarrollar una solución de inteligencia artificial que capture y transfiera el conocimiento de los trabajadores expertos. Las candidaturas podrán presentarse hasta el 13 de septiembre y el proyecto ganador recibirá 10.000 euros, mentorización empresarial y la posibilidad de validar un piloto en un entorno industrial.
POLO positivo ha convocado la quinta edición de DESAFÍO industrial, su programa de innovación abierta orientado a resolver necesidades planteadas por empresas del sector. La convocatoria de 2026 busca una herramienta de inteligencia artificial capaz de conservar dentro de las organizaciones el conocimiento acumulado por los profesionales con mayor experiencia y facilitar su transmisión a nuevos trabajadores.
El reto ha sido definido por los socios promotores de la iniciativa: Aciturri, Antolin, Fundación Caja de Burgos, Grupo Correa, Grupo Cropu, Gonvarri e Hiperbaric. Estas entidades plantean la necesidad de complementar los métodos tradicionales de formación ante la transformación de los procesos productivos provocada por la automatización, la digitalización y la incorporación de nuevas tecnologías.
Podrán participar emprendedores, startups, pymes, estudiantes e investigadores. Las propuestas deberán enviarse antes del 13 de septiembre a la dirección de correo electrónico habilitada por la organización. Tras una primera evaluación, las candidaturas seleccionadas tendrán que desarrollar un producto mínimo viable que se presentará ante el jurado técnico del programa.
DESAFÍO industrial de POLO positivo plantea un copiloto inteligente
La solución propuesta deberá funcionar como un copiloto inteligente que permita capturar el conocimiento de los operarios expertos, organizarlo y ponerlo a disposición de otros integrantes de la empresa.
El objetivo es que la herramienta acompañe a los trabajadores durante su aprendizaje, les asista en la ejecución de tareas y genere evidencias objetivas sobre las competencias adquiridas. También tendrá que permitir la creación de itinerarios formativos adaptados a cada puesto de trabajo.
El planteamiento responde a una dificultad frecuente en la industria: parte del conocimiento necesario para desarrollar una actividad no se encuentra recogido en manuales o procedimientos, sino que depende de la experiencia práctica de determinados profesionales. Cuando estas personas abandonan la organización, cambian de puesto o se jubilan, la empresa puede perder una parte de ese conocimiento.
La solución deberá integrar en un único entorno tecnológico las distintas fases de la gestión del conocimiento industrial: captura de información, estructuración, formación, acompañamiento, evaluación y certificación de competencias.
POLO positivo señala además que la herramienta tendrá que ser sencilla y económicamente accesible tanto para grandes empresas como para pymes industriales. Esta condición busca evitar que la aplicación quede limitada a organizaciones con mayores recursos tecnológicos o departamentos propios de formación.
Formación adaptada y reducción de los tiempos de aprendizaje
La convocatoria pretende mejorar la incorporación de nuevas generaciones de trabajadores a la industria. El sistema deberá facilitar su integración inicial, guiarlos durante la curva de aprendizaje y proporcionar criterios que permitan comprobar de manera objetiva los conocimientos y habilidades adquiridos.
Javier Cuasante, responsable del área de dinamismo empresarial de Fundación Caja de Burgos y de la oficina técnica de POLO positivo, considera que la transformación digital no depende únicamente de la compra de tecnología, sino también de la capacidad de conservar y transferir el conocimiento de las personas.
“Con esta nueva edición de DESAFÍO industrial queremos conectar el talento emprendedor con una necesidad real de nuestras empresas y encontrar soluciones que ayuden a formar mejor, reducir los tiempos de aprendizaje y hacer más competitiva nuestra industria”, afirma Cuasante.
La organización espera recibir propuestas que puedan adaptarse a diferentes actividades y puestos industriales. El documento de la convocatoria no limita el desarrollo a una tecnología concreta dentro del ámbito de la inteligencia artificial, por lo que los participantes deberán definir la arquitectura, el funcionamiento y el modelo de aplicación de sus proyectos.
Premio de 10.000 euros, mentorización y piloto industrial
El proyecto ganador recibirá un premio de 10.000 euros para continuar desarrollando su propuesta. El equipo seleccionado participará también en un programa de mentorización con los socios promotores de POLO positivo.
Las empresas colaboradoras aportarán conocimiento sectorial y capacidad de validación para ajustar el producto a las necesidades reales de los entornos industriales. El acompañamiento incluirá el desarrollo de un piloto y la definición de un modelo de negocio que permita estudiar su posible llegada al mercado.
El premio económico constituye, por tanto, solo una parte del apoyo ofrecido. La posibilidad de probar la herramienta con compañías industriales permitirá comprobar su utilidad, detectar limitaciones y recoger información antes de abordar una implantación comercial más amplia.
La convocatoria no especifica cuántos proyectos pasarán a la fase de producto mínimo viable ni el calendario exacto de evaluación posterior al cierre del plazo. Estos aspectos deberán concretarse durante el proceso de selección.
Cinco ediciones dedicadas a retos de la industria
Las ediciones anteriores de DESAFÍO industrial han abordado cuestiones como la digitalización de procesos, la gestión inteligente de la energía, el uso del hidrógeno como combustible y la aplicación de inteligencia artificial al mantenimiento predictivo.
La convocatoria de 2025 estuvo centrada en plataformas inteligentes para optimizar el mantenimiento industrial. El proyecto ganador fue Data Sensorium, desarrollado por Juan José Gutiérrez y Fernando Lázaro.
Esta solución utiliza inteligencia artificial generativa y modelos de lenguaje para interpretar información técnica, automatizar diagnósticos y apoyar la toma de decisiones en las plantas industriales. Gutiérrez destaca que el programa permitió validar la tecnología con grandes empresas y avanzar desde una idea inicial hacia una aplicación industrial.
DESAFÍO industrial forma parte de los tres programas gestionados por POLO positivo. La aceleradora desarrolla también IMÁN de ideas, destinado a emprendedores industriales, tecnológicos o proveedores de servicios para la industria, e IMPULSO pymes, dirigido a pequeñas empresas ya constituidas con potencial de crecimiento.
