La gestión emocional, factor esencial en los procesos de transformación de las empresas

Son muchos los aspectos que influyen en el éxito de un proceso de transformación empresarial: contar con un liderazgo convencido capaz de motivar a los equipos, compartir con ellos los objetivos a alcanzar y su impacto para mantener una visión común, planificar el proceso de forma coordinada con los diferentes departamentos, dar visibilidad a los logros conseguidos… En todos subyace el papel de las personas como eje fundamental del cambio, y por ello, atender el factor emocional es clave para conseguir la adhesión de los empleados y que se culmine de forma satisfactoria. Así lo asegura Watch&Act, consultora española especializada en procesos de transformación de las organizaciones.

“Las emociones son las que mueven el comportamiento de los seres humanos, las que deciden sus actos. El estado anímico y las sensaciones que a un empleado le genera el entorno laboral van a condicionar que se sienta más o menos alineado con los objetivos marcados, y que se esfuerce en mayor o menor medida por su consecución. Por ello, si el éxito de un proceso de transformación depende de las personas, las empresas deben cuidar la salud psicosocial de sus equipos y cultivar su sentimiento de pertenencia a la compañía”, sostiene Toño Molina, director de la División de Experiencias y Emociones de Watch&Act.

La consultora ha incorporado recientemente esta nueva área a su cartera de servicios, al considerar que la creación de entornos emocionales positivos debe formar parte del conjunto de estrategias que necesitan adoptar las organizaciones interesadas en conseguir los mejores resultados para su negocio. Y especialmente tras la pandemia vivida en los últimos años, que según la compañía ha supuesto un punto de inflexión en lo que respecta a la atención al factor emocional de los equipos.

Con una metodología basada en el estudio y diagnóstico previo, la nueva División de Experiencias y Emociones de Watch&Act diseña y desarrolla soluciones personalizadas para cada caso, que van implantándose progresivamente y evolucionando hasta abarcar toda la estructura de la organización. El objetivo es introducir dinámicas emocionales que cambien el ritmo de la vida dentro de la empresa, que saquen a las personas de su zona de confort y dinamiten la posible formación de silos entre departamentos. En definitiva, se trata de mejorar la experiencia del empleado atendiendo a su parte emocional.

Resultados

Pasado el tiempo necesario para que los equipos asimilen el cambio de cultura empresarial comienza a detectarse un ambiente laboral más positivo que genera mayores expectativas en la consecución de objetivos. 

“Los jefes de equipo encuentran menos fricciones y, por lo tanto, menor resistencia en la ejecución de instrucciones, ya que estas se convierten en un consenso que escapa de las imposiciones por jerarquía institucional. Cuando se optimiza el entorno emocional de una compañía, el talento se alinea con el compromiso, de manera que el tiempo para alcanzar una meta disminuye sensiblemente, al tiempo que aumentan las probabilidades de conseguir mejores resultados de negocio”, subraya Toño Molina.

Efectivamente, una de las mejoras que resultan de la aplicación de este tipo de políticas y dinámicas corporativas es que la cohesión de los equipos se produce de una forma más natural, y las compañías encuentran más facilidad para captar y retener talento, porque como explica el experto, “el talento no se fuga de un entorno donde se siente valorado”.

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