“Más vale prevenir que curar”: consejos para mantener una piel sana y cuidada durante el verano

Durante los meses de verano la piel está más expuesta que nunca, sobre todo al sol, al que conocemos como uno de los agentes ambientales que más influyen en su salud, y a la vez, en su aspecto.

Durante esta época tan calurosa, debemos poner el foco en la prevención del daño, antes incluso que en su cuidado. De nada va a servir contar con una rutina de cuidado excelente si, por otro lado, dañamos nuestra piel exponiéndola inadecuadamente al sol. Por este motivo, “más vale prevenir que curar”. Esta es la filosofía que recomienda seguir Mar Santamaria, farmacéutica responsable de Atención Farmacéutica de PromoFarma, el marketplace de referencia en el ámbito de la salud, belleza y cuidado personal, que comparte los consejos esenciales y los principales factores a tener en cuenta para cuidar adecuadamente de nuestra piel, y evitar así su daño en estos meses de máxima vulnerabilidad por la gran exposición al sol y a las altas temperaturas.

  • Mantener una relación amistosa con el sol

El primer factor a tener en cuenta es la creación de una relación amistosa con el sol y alejarnos de la exposición excesiva o inadecuada Tener una relación amistosa con el sol significa disfrutar de sus beneficios, como, por ejemplo, la síntesis de vitamina D que nos proporciona, las horas extras de luminosidad que nos permiten hacer actividad al aire libre y su efecto positivo sobre el estado de ánimo” sentencia Santamaria.

Pero, para poder disfrutar de todos estos beneficios, es importante que prioricemos las franjas fuera de las horas centrales, que la cantidad de exposición sea moderada y, usemos la ropa, los complementos y la fotoprotección adecuadas. En caso contrario, nos estaremos alejando del término “relación amistosa” que debemos compartir con este agente.

Conseguir la creación de este vínculo sano es cuestión de hábito: sobrepasar una exposición saludable ya no llegará ni a ser placentero, si hemos adquirido estos buenos hábitos; seremos más conscientes del daño potencial que podemos sufrir. Las personas que padecen enfermedades en la piel, con fototipos muy claros, muchos lunares o antecedentes de cáncer de piel o algún caso en la familia, son probablemente las más conscientes de que deben ser muy prudentes al sol, ya que, lo más seguro es que hayan recibido una mayor educación sanitaria en este sentido, y por ello, son más responsables con el autocuidado de la piel.

  • Eliminar los restos de aguas de baño

Otro factor a tener en cuenta en verano, son las aguas de baño: ¿quién no ha notado en su propia piel el efecto de las sustancias desinfectantes de las piscinas y del agua de mar?, pregunta abiertamente nuestra farmacéutica. Tras baños sucesivos, la piel está más deshidratada, seca, y con una mayor tendencia a infecciones cutáneas. La manera más adecuada de compensarlo, según comparte la experta, es   realizando una ducha con un limpiador muy suave para retirar los restos de agua tras el último baño del día y aplicar mucha hidratación a continuación.

  • Óptima nutrición, hidratación intensiva y tratar a nuestra piel con mimo

Aunque ya llevamos unos meses de verano, cuidar de nuestra piel durante estos días será determinante para mantener una buena salud y evitar dañarla ante la impactante exposición al sol que vivimos en medio de tantas olas de calor. Para conseguirlo y disfrutar de una piel sana y cuidada, proponemos seguir los siguientes consejos:

  • Mimar la piel al máximo: debemos evitar la exposición solar intensa, estando más a la sombra, respetando los horarios sun-friendly, usando ropa fresca pero cubriente, así como complementos (sombrero, gafas de sol…) y fotoprotector siempre.
  • Extra de hidratación: el primer paso será no resecar más la piel. “Cuando hablaba de darnos una ducha tras un día de playa o piscina para retirar el agua ponía el foco en un limpiador suave, y no lo hacía porque sí: debe tener un pH compatible, que no retire el manto hidrolipídico protector y que contribuya a nutrirlo, con extra de probióticos equilibrantes, lípidos cementantes” explica Santamaria añadiendo el siguiente truco: “busca limpiadores con estas denominaciones: syndet, pH neutro para piel o específicos para pieles secas y atópicas. Luego, hidrata, con la textura de producto hidratante que más te guste”.
  • No te olvides de la nutrición interna: por ejemplo, tomando unos buenos aliños de Aceite de Oliva Virgen Extra, ricas ensaladas repletas de antioxidantes que van muy bien para la piel y reduciendo el consumo de alcohol. En conclusión: mejor siempre un gazpacho bien fresco que un Bloody Mary, ¡ya que cumple con estos 3 requisitos!

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