Futbolecciones y empresa

Saludos, camarada empresario/a.

A estas alturas, ya habrá pasado “tu socio y el mío” a cobrar sus dividendos, así que nos esperan tres meses de volver a generar para seguir alimentándolo. Ánimo, que lo vamos a conseguir.
Hoy vengo a contarte una de las formas en las que yo genero y consigo negocio para mi empresa… y también para las de algunos clientes y colegas empresarios.

Si tienes una metodología, y realizas los pasos adecuados, los eventos son un arma de creación masiva.

Por un lado, cualquier evento sectorial, te puede ayudar a tener esa valiosa visibilidad de cara a tu potencial cliente. Especialmente si tu cliente es ese consumidor final que desea estar a la última de lo que se cuece en el sector o hay algún incentivo para él. Y los incentivos (que suelen ser ventajas y descuentos) los ponen a su alcance las empresas que exponen.

Por otro lado, en ese mismo evento, puedes (y debes) codearte con “competencia” (para aprender de ellos), pero sobre todo con otras empresas proveedoras que puedan complementar tu cartera de servicios. Especialmente, si estas empresas o profesionales se dedican a gestionar de manera global.

Me explico con el siguiente ejemplo: Si tu negocio es hacer tarjetas e invitaciones de bodas y vas al evento anual de bodas de tu ciudad (en nuestro caso el “Sevilla de Boda”) estás en el sitio correcto para relacionarte con empresas que ponen regalitos para bodas, decoraciones, arreglos florales, tartas, agencias de viajes…pero, sobre todo, puedes enfocarte en “wedding planners” y otras empresas de organización. Ellas tienen la llave a numerosas oportunidades.

Es decir: irías a dar visibilidad a tus servicios ante gente que se va a casar, pero fundamentalmente podrás establecer sinergias y colaboraciones potentes, que te traerán grandes satisfacciones.

Por tanto, habrás deducido que mi hábitat natural, cuando no estoy en las dependencias de algún cliente es, evidentemente, algún tipo de evento o reunión de empresarios.
Y no. Nunca voy “vendiendo” mis servicios. O bien voy buscando a la persona adecuada para que los compre… o voy simplemente a aprender y a establecer relaciones y conexiones para mí y para otros.

Hay una diferencia enorme. Lo primero podría ser eficaz (podría hacer ventas)… pero no sería eficiente (estaría quemando posibles relaciones, ya que ahí la gente no va a que le vendan).
Lo que sí hago, es aprender. De los ponentes y de los y las empresarios con los que establezco conversaciones.

Para mí, es el sitio idóneo para entender qué nos preocupa a los empresarios, y cómo puedo aportar mi granito de arena para poner solución o minimizar estas preocupaciones y sus efectos.
Y uno de los aprendizajes fundamentales es el siguiente: Si tienes los ojos y los oídos bien abiertos, y la boca cerrada el suficiente tiempo, aparecen oportunidades, llegas a entender mejor las necesidades y deseos de quien tienes delante y así puedes generar negocio para ti, para tu interlocutor, o para terceros.

Además, a veces es bastante divertido.

Como cuando los ponentes lanzan la pregunta al aire de “cuáles son los mayores retos que afrontamos los empresarios” (lógicamente, los ponentes vienen a pescar en río revuelto, lo cual es natural y loable)…

… y las respuestas están en el rango de: la situación del mercado laboral, la falta de clientes, amazon, los chinos, la política doméstica, la situación geopolítica global… y cualquier otro factor externo que se nos pueda ocurrir.

Lo curioso es que, con las mismas condiciones, otros empresarios de nuestra propia área, sector, o mercado…no sólo sobreviven, si no que prosperan.

¿Qué es entonces? ¿La suerte? ¿Qué heredaron una genética diferente?

¿O será la visión, la capacidad de entender el contexto y el mercado y de adaptarse buscando las ventajas y oportunidades?

En efecto, el éxito se “reduce” a visión + adaptación + decisiones adecuadas + gestión adecuada de los recursos.

A lo mejor, si no tienes éxito, es que no has elegido el terreno de juego adecuado, el más favorable (lo que consiste en sí misma en una decisión tuya).

Si me das la oportunidad de elegir (decisión), yo elegiría las condiciones más favorables, las que más fácilmente y con mayor comodidad me permitieran ganar.

El campo con menos piedras, con la hierba más uniforme. Chutar a una portería más grande que la mía, y a poder ser, cuesta abajo. Tener en mi equipo a los jugadores más rápidos, fuertes, resistentes, motivados y habilidosos (y que mejor entiendan el juego de equipo). No sé si me explico. Creo que hay una interesante “lectura entre líneas”. Te invito a que le des una vuelta y trates de aplicarlo a tu caso particular.

Pero volvamos al tema. Me parece divertido ver esa tendencia a tirar balones fuera. A no asumir la responsabilidad.

Somos especialistas en encontrar obstáculos externos, en lugar de soluciones… en lugar de aprovechar el enorme nivel de influencia que tenemos sobre los aspectos más fundamentales, que resultan ser los internos.

Fútbol es fútbol, ya no hay rival pequeño, y el fútbol es así, como diría Valdano.

Pero tú, que te has tomado el tiempo de leer esta reflexión y sabrás sacarle provecho, ya estás en el camino correcto: has tomado la decisión ascendente.

Brindo por tu éxito.

** Las opiniones expresadas en los artículos de ‘Voces de Experto’ en PYMES Magazine son de exclusiva responsabilidad de sus autores, no comprometiendo la postura editorial de la revista.

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