Suicidio en adolescentes: Lo que deben saber los progenitores

El suicidio es la tercera causa de muerte en el grupo de edad de entre los 15 a los 29 años, superado sólo por las causas externas de mortalidad y los tumores, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y ocurre más cerca de lo que podemos pensar. Por eso es importante contribuir a su visibilización como un auténtico problema de Salud Pública que causa cerca de 4.000 muertes al año en nuestro país (3 veces más que los fallecimientos por accidentes de tráfico y 70 veces más que las muertes por violencia de género) y que provoca un drama y daño en el entorno donde se producen imposible de describir.

Así, resaltar que el suicidio es un fenómeno que afecta e impacta de manera trágica a las familias, a los entornos cercanos a las víctimas y a las comunidades. Se estima que por cada persona que decide quitarse la vida entre 6 y 8 personas de su entorno cercano, pueden quedar dramáticamente marcadas para el resto de su vida, y que por cada muerte por suicidio que se produce, se estima que se han producido 20 intentos que definitivamente no se consuman.

La falta de autocontrol y la inestabilidad emocional propia de la adolescencia suponen de por sí un factor de riesgo de la conducta suicida, a los que se suman otros como sufrir acoso escolar, últimamente desplazado por nuevas vertientes como el bullying electrónico o el sexting; la desesperanza, la soledad, la baja autoestima, situaciones de estrés académico, la presencia de trastornos psicológicos, variables concretas de personalidad o vivir en el seno de familias desestructuradas.  

Durante la adolescencia los intentos de suicidio son muy elevados y a menudo responden a una reacción impulsiva. No tienen intención de morir, sino que lo que buscan es dejar de sufrir por eso es importante que se sientan acompañad@s para que ese dolor no les sobrepase. 

Las mujeres suelen pensar más en quitarse la vida y triplican los intentos respecto a los hombres, pero son ellos los que lo logran más por el método empleado, que suele ser más letal. El reto que plantea la desesperación del suicidio es encontrar otras maneras de resolver esos sentimientos que generan tanta angustia.

Mitos y creencias sobre el suicidio (Injuve)

1. Una vez que una persona ha tenido una tentativa de suicido siempre será un suicida

El riesgo de suicidio elevado suele ser específico situacionalmente y de corta duración. Si bien los pensamientos suicidas pueden volver a presentarse, no son permanentes, ni crónicos, ni inamovibles, sino que una persona que ha sufrido previamente pensamientos suicidas o intentos puede tener una vida sana y plena de bienestar.

2. Hablar sobre suicidio es una mala idea ya que puede desencadenar más suicidios

Hablar sobre el suicidio de forma abierta y sincera puede ofrecer a la persona la posibilidad de considerar otras opciones o el tiempo para repensar su decisión.

3. Sólo las personas con trastornos mentales manifiestan conductas suicidas o todas las personas que se suicidan están deprimidas.

A pesar de que las conductas suicidas son indicativas de una profunda infelicidad y malestar psicológico, no necesariamente pueden estar indicando un trastorno mental.

4. La mayoría de suicidios suceden de forma repentina y brusca sin ningún tipo de aviso o advertencia previa.

La mayoría de suicidios realizados han sido precedidos por señales de aviso, bien verbales o comportamentales. Sin embargo, también es cierto, que un pequeño porcentaje de suicidios ocurren sin aviso.

5. La persona que se suicida quiere morir o está determinada a morir.

Las personas con conductas suicidas son con frecuencia ambivalentes en cuanto a la vida y la muerte. De hecho, con frecuencia se da una auténtica batalla interna en términos de razones para vivir y morir. La persona que se suicida quiere dejar de sufrir, lo cual es muy diferente a desear morir. Necesita ayuda para ver otras alternativas a la solución o, al menos, la disminución de esos problemas.

6. Quien amenaza con suicidarse nunca se suicida.

Las personas que hablan sobre suicidio pueden estar alzando la voz para pedir ayuda y apoyo.

¿Cuáles son las señales de advertencia de que un@ adolescente puede ser suicida?

  • Hablar o escribir sobre el suicidio
  • Aislarse y evitar el contacto social
  • Tener cambios de humor
  • Aumentar el consumo de drogas ilícitas o bebidas alcohólicas
  • Sentirse atrapad@, sin esperanzas o sin remedio a causa de alguna situación
  • Cambiar la rutina normal, incluidos los hábitos de alimentación y sueño
  • Actuar de manera arriesgada o autodestructiva
  • Regalar pertenencias cuando no hay otra explicación lógica de por qué se está haciendo esto
  • Tener cambios en la personalidad o ponerse extremadamente ansioso o inquieto  

Y recuerda, si sospechas que tu hij@ adolescente podría estar pensando en el suicidio, habla con él o ella inmediatamente y no menosprecies sus problemas. No tengas miedo de usar la palabra “suicidio” ya que hablar del suicidio no le dará ideas para hacerlo.  Recuérdale que puede superar lo que sea que le esté sucediendo y que tú estás ahí para ayudarle y sobre todo busca ayuda de inmediato. L@s adolescentes que tienen sentimientos suicidas generalmente necesitan ver a un psiquiatra o un psicólogo con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de niñ@s con problemas de salud mental.

Mª Ángeles Sánchez

Psicóloga clínica infanto-juvenil

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