Tal vez llevabas años trabajando en tu sector, o “de lo que iba saliendo”. Y un día te hartaste de “comerte marrones”, sentirte explotado/a y llenarle a otro los bolsillos con tu talento y experiencia.
También es posible que tus padres, o tus abuelos, hayan sido empresarios, y que el emprendimiento corra por tus venas…
