Los trombos, esos coágulos que pueden formarse dentro de las venas, son un enemigo silencioso. Cuando se desarrollan en las piernas, en lo que se conoce como trombosis venosa profunda, y se desprenden, pueden llegar a los pulmones y causar una embolia pulmonar. La buena noticia es que algo tan sencillo y placentero como moverse con regularidad puede reducir significativamente ese riesgo.
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