Desconexión digital en Andalucía: el 83 % atiende mensajes laborales fuera de horario, según Edenred

La desconexión digital en Andalucía presenta el peor resultado entre los territorios analizados por Edenred: el 83 % de los profesionales consultados reconoce atender llamadas o mensajes relacionados con el trabajo fuera de su jornada en algún momento. El porcentaje supera la media española, situada en el 81,6 %, y vuelve a poner el foco sobre cómo organizan las empresas las comunicaciones durante descansos y vacaciones.

Andalucía encabeza el indicador de falta de desconexión digital recogido en el Estudio de Bienestar y Salud Laboral en España 2026 de Edenred. El 83 % de los profesionales andaluces consultados afirma que atiende comunicaciones laborales fuera de su horario al menos en alguna ocasión.

El porcentaje se sitúa ligeramente por encima del 81,6 % registrado para el conjunto de España. En 2025, el estudio de Edenred situaba este indicador nacional en el 65 %, por lo que la comparación anual supone un incremento de 16,6 puntos porcentuales.

La diferencia no significa que todas las personas incluidas respondan con la misma frecuencia. En España, un 19,7 % asegura mantenerse conectado habitualmente, incluso durante sus vacaciones; otro 30,5 % atiende comunicaciones con cierta regularidad y un 31,4 % lo hace de forma puntual. Solo el 18,4 % afirma no responder llamadas ni mensajes laborales fuera de jornada o durante sus periodos vacacionales.

Andalucía lidera también la conexión frecuente en vacaciones

La diferencia territorial resulta más visible cuando se analiza exclusivamente a quienes continúan conectados de forma frecuente.

En Andalucía, el 26,5 % de los profesionales declara responder comunicaciones laborales habitualmente incluso durante las vacaciones. Le siguen Cataluña, con un 20,9 %; Galicia, con un 19,9 %; y la Comunidad de Madrid, con un 19,8 %, según los datos difundidos a partir del estudio.

Edenred presenta estos resultados como un indicador de las dificultades existentes para separar trabajo y tiempo personal en un entorno de comunicaciones permanentes mediante correo electrónico, aplicaciones de mensajería, teléfonos móviles y plataformas corporativas.

Los datos, sin embargo, no permiten determinar por sí mismos por qué responde cada trabajador ni si existe una exigencia expresa de la empresa. Una comunicación fuera de horario puede producirse en circunstancias diferentes y la encuesta no convierte automáticamente cada respuesta en un incumplimiento del derecho laboral.

El derecho a la desconexión está reconocido desde 2018

La desconexión digital no depende únicamente de políticas voluntarias de bienestar empresarial.

El artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018 reconoce a trabajadores y empleados públicos el derecho a desconectar fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, con el objetivo de respetar sus periodos de descanso, permisos y vacaciones y su intimidad personal y familiar.

La norma establece además que las modalidades de ejercicio deben adaptarse a la naturaleza de la relación laboral y a la negociación colectiva o, en su defecto, a los acuerdos entre la empresa y los representantes de los trabajadores.

El empleador debe elaborar, previa audiencia de la representación de la plantilla, una política interna dirigida a todos los trabajadores, incluidos quienes ocupen puestos directivos. Esta política debe definir cómo se ejerce la desconexión e incorporar acciones de formación y sensibilización sobre el uso razonable de las herramientas tecnológicas.

En el trabajo a distancia existe una regulación adicional. La Ley 10/2021 establece que el deber empresarial de garantizar la desconexión implica limitar el uso de los medios tecnológicos de comunicación y trabajo durante los periodos de descanso y respetar los límites aplicables a la jornada.

Una política escrita no basta si se espera respuesta

Para una pyme, cumplir el derecho a la desconexión no consiste únicamente en incorporar un documento al manual interno.

La forma en la que trabajan los responsables de equipos resulta determinante. Una empresa puede establecer formalmente que no es obligatorio responder después de una determinada hora y, al mismo tiempo, generar una expectativa contraria si los responsables envían mensajes fuera de jornada y esperan contestación inmediata.

Entre las medidas organizativas que puede valorar una empresa figuran programar correos para el siguiente día laborable, establecer franjas en las que no se realicen comunicaciones internas, crear protocolos de sustitución durante vacaciones y diferenciar una emergencia real de una cuestión que puede esperar.

También puede resultar útil establecer quién debe ser contactado cuando surge una incidencia fuera de horario. Sin esta planificación, los mensajes pueden acabar concentrándose en empleados que continúan disponibles aunque se encuentren de descanso.

Las medidas deben adaptarse a la actividad. Una empresa con turnos, servicios continuos o atención de emergencias tendrá necesidades diferentes de una oficina con una jornada ordinaria, pero esa organización no elimina el derecho al descanso de las personas que no se encuentren trabajando o disponibles conforme a las reglas aplicables.

El talento sénior presenta más dificultades para desconectar

El estudio también detecta diferencias por edad. Los profesionales de entre 62 y 65 años aparecen como el grupo con mayor dificultad para desconectar fuera de su jornada.

La información difundida sobre el informe sitúa al 87,4 % de este grupo atendiendo comunicaciones laborales fuera de horario. Entre los millennials, de 30 a 45 años, el porcentaje se sitúa en el 82,9 %; en la generación X, de 46 a 61 años, alcanza el 80,8 %; y entre los profesionales de 20 a 29 años baja al 79,3 %.

Esta distribución supone un cambio respecto a los datos divulgados por Edenred en 2025, cuando la falta de desconexión aparecía con mayor intensidad entre algunos de los grupos más jóvenes.

Las diferencias generacionales no permiten atribuir automáticamente la causa a la edad. El puesto ocupado, la responsabilidad, la antigüedad, el sector o las prácticas de la empresa pueden influir en la disponibilidad esperada fuera de jornada.

Qué puede revisar una pyme

El primer paso es comprobar si existe una política interna de desconexión y si refleja realmente la forma en la que trabaja la organización.

Después conviene analizar cuestiones prácticas: qué canales se utilizan fuera de horario, quién envía los mensajes, con qué frecuencia se espera respuesta, cómo se cubren las vacaciones y qué ocurre cuando surge una incidencia.

También puede revisarse si los responsables conocen las reglas y si los empleados saben cuándo una comunicación requiere actuación inmediata y cuándo puede atenderse al regresar a su jornada.

El 83 % registrado en Andalucía no mide directamente infracciones legales, pero sí muestra que responder al trabajo más allá del horario habitual es una práctica muy extendida entre las personas consultadas. Para las empresas, el dato ofrece una oportunidad para comprobar si la disponibilidad digital responde a una necesidad organizativa real o se ha convertido en una rutina que dificulta el descanso.

PYMES Magazine

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