Industria 4.0 – La nueva revolución industrial

Como ya es de sobra conocido por el lector, el mundo que conocemos ha protagonizado una evolución en los tres últimos siglos, que no tiene parangón en la historia de la humanidad; y más concretamente, en los últimos 50 años. Desde la primera revolución industrial en el siglo XVIII; marcada por la máquina de vapor, continuando con la segunda en el siglo XVII; marcada por la electricidad y la producción masiva, y terminando por la tercera del pasado siglo; también llamada revolución digital por la aparición de la informática digital y las tecnologías de la información y comunicación, la forma en la que percibimos, nos relacionamos y nos desarrollamos en nuestro día a día, se ha visto transformada en todos los niveles habidos y por haber.

En el artículo de hoy, queremos dedicar unas líneas a una nueva e incipiente revolución que se está fraguando en los últimos años, y a la que ya se está denominando cuarta revolución industrial, en la que la innovación es el punto central y donde la eficiencia de recursos mediante la adaptabilidad de la producción. Para lograr estos objetivos, es fundamental la capitalización de los datos para una toma de decisiones efectiva, la evolución de las infraestructuras tecnológicas y la constante actualización de los modelos de negocio y perfiles laborales. Esta nueva revolución, traerá una mejora de las condiciones laborales, una mejor adaptabilidad de los productos a los usuarios, un mayor eficiencia, productividad y calidad en los procesos y lógicamente, una comunicación efectiva y directa desde y entre cualquier punto del planeta.

Otro de los conceptos que aparecen a raíz de esta cuarta revolución, sería el de industria 4.0 o industria inteligente. Un término centrado en la interconexión de las diferentes áreas de la empresa, que da lugar a la automatización de sus procesos y sistemas.
En esta nueva industria 4.0, todos los elementos físicos y digitales, se encaminan a dar impulso a la productividad de la empresa, y la información es el elemento clave que permite potenciar la cadena de valores de los sectores productivos.
Un ejemplo de este tipo de industria 4.0, sería la transformación de una fábrica tradicional, a una fábrica que se contaría con sistemas ultra automatizados e interconectados entre sí, donde los suministros necesarios se calcularían automáticamente, realizando la petición según las unidades que se fueran a producir, optimizando los momentos de producción y los materiales, etc.

Para llevar a cabo el desarrollo de esta nueva Industria 4.0, serán necesarias tecnologías impulsoras de un cambio en el paradigma económico, social, cultural y humano. Algunas de estas tecnologías ya existen en la actualidad, como son el Internet de las cosas (IoT), la inteligencia artificial, el Big Data, las comunicaciones 5G, el Blockchain o la Ciberseguridad; tecnologías sobre las que ya hemos hablado en números anteriores de esta revista. Otras de las tecnologías que tendrán un papel fundamental en el desarrollo de esta nueva industria, serán la realidad aumentada, la realidad virtual o inmersiva y la impresión 3D, sobre las que hablaremos a continuación.

Cuando hablamos de realidad aumentada (RA), nos referimos a la acción de agregar datos o imágenes digitales al mundo real a través de un dispositivo digital, que nos permite obtener información detallada de un objeto. La principal diferencia con la realidad virtual es que la RA no sustituye a la realidad física, sino que sobreimprime datos informáticos en las imágenes que provienen del mundo real.

La realidad virtual o inmersiva (RV) es una tecnología capaz de crear entornos o escenas digitales tan reales, que el usuario tiene la percepción de estar dentro o inmerso de ese espacio digital. Esta tecnología, permite crear mundos imaginarios y ofrecer experiencias muy potentes que se pueden aplicar en muchos sectores.

Por su parte, la impresión 3D; también conocida como fabricación aditiva, consiste en construir piezas u objetos físicos, añadiendo sucesivamente capas de material, plástico o aleaciones metálicas, a partir de un modelo digital.  Las aplicaciones de la impresión 3D son infinitas, y ejemplos de sectores que han adoptado con éxito esta tecnología son:

  • La medicina y salud mediante la impresión de prótesis e implantes que el organismo humano es capaz de tolerar. 
  • El sector industrial gracias al ahorro de tiempo y costes en la fabricación de piezas, componentes complejos y objetos cotidianos de producción masiva. 
  • La moda con la fabricación zapatillas, bolsos, accesorios, joyas, etc. 
  • La fabricación de repuestos, prototipos, objetos educativos… e incluso fabricación de viviendas. 

Como hemos podido observar, muchas de las tecnologías que formarán parte de esta nueva revolución 4.0, ya se encuentran en desarrollo y algunas de ellas, ya se encuentran implementadas en nuestros procesos industriales, pero todas tienen aun un largo recorrido por delante. Lo que parece claro es que son y serán las “herramientas” claves que permitirán inducir la innovación en los diversos sectores económicos, y que marcarán una disrupción en los modelos económicos e incluso en la convivencia social.

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