
Qué revisar antes de contratar un seguro de responsabilidad para administradores y directivos
Un seguro de responsabilidad para administradores y directivos puede cubrir determinados gastos de defensa y reclamaciones vinculadas a decisiones de gestión, pero su alcance depende de las coberturas, exclusiones, límites y condiciones concretas de la póliza.
Quién figura como asegurado
El primer aspecto que debe revisar una empresa antes de contratar un seguro para administradores y directivos es quién aparece incluido como asegurado.
La póliza puede contemplar a administradores de derecho, directivos, responsables de hecho y antiguos cargos. Algunos productos también incluyen a determinadas personas vinculadas a la organización.
La empresa debe comprobar que las personas que necesita proteger figuren expresamente dentro de las condiciones del seguro.
Qué reclamaciones cubre la póliza
El contrato debe precisar qué tipos de reclamaciones se encuentran cubiertos.
También debe indicar desde qué fecha se aplica la protección y en qué territorios tiene validez.
Estos elementos resultan especialmente relevantes para empresas con actividad internacional o con una estructura societaria más amplia.
La importancia de la retroactividad
La fecha de retroactividad determina desde qué momento pueden quedar cubiertos los hechos que originan una reclamación.
Este punto debe revisarse junto con el periodo adicional de notificación.
Ambas condiciones adquieren importancia cuando la reclamación aparece después de que el administrador o directivo haya abandonado su cargo.
Revisar las exclusiones
Las exclusiones delimitan las situaciones en las que la aseguradora no asumirá la cobertura.
Entre las más habituales se encuentran las relacionadas con conductas dolosas declaradas judicialmente, hechos conocidos antes de contratar la póliza, sanciones que no puedan asegurarse o determinadas reclamaciones entre personas aseguradas.
La empresa debe analizar estas exclusiones antes de formalizar el contrato para conocer el alcance real de la protección.
Límites agregados y gastos de defensa
El límite de la póliza puede ser agregado para todas las reclamaciones producidas durante el año.
Esto significa que los gastos de defensa pueden consumir una parte de la suma total disponible.
Por ello, conviene comprobar cómo se computan estos gastos y qué cantidad quedaría para atender el resto de las reclamaciones.
Franquicias y sublímites
Las franquicias determinan la parte del coste que debe asumir la empresa o la persona asegurada.
Los sublímites pueden establecer cantidades máximas específicas para determinadas coberturas.
Ambos elementos deben revisarse junto con el límite general para conocer la protección económica efectiva de la póliza.
Libertad para elegir abogado
Otro aspecto que debe analizarse es si existe libertad de elección de abogado.
La defensa jurídica puede resultar determinante ante una reclamación relacionada con decisiones de gestión.
La póliza debe aclarar cómo se designa la defensa y qué gastos se encuentran incluidos dentro de la cobertura.
Adaptar la póliza a la empresa
La contratación debe partir de las características concretas de cada organización.
Entre los factores que deben valorarse se encuentran el tamaño de la empresa, su estructura societaria, el sector en el que opera y sus fuentes de financiación.
También deben considerarse la exposición regulatoria y la posible actividad internacional.
El seguro no sustituye a una buena gobernanza
La póliza puede ofrecer cobertura ante determinadas reclamaciones, pero no sustituye una adecuada gobernanza empresarial.
Tampoco elimina la responsabilidad personal cuando legalmente corresponda.
La prevención, el control interno y la correcta toma de decisiones continúan siendo necesarios aunque la empresa disponga de un seguro para administradores y directivos.
